Krzysztof Sliwa / Atlántico, Barranquilla, Colombia
(Primera de dos partes)
El extraordinario historiador Bartolomé Miranda Díaz, profesor de la Universidad de Sevilla, presidente del Grupo de Estudios Carrioneros Joaquín Galeano de Paz (Sevilla), galardonado, sirva de ejemplo, con el Premio Nacional de Bibliografía Bartolomé José Gallardo por la obra «La librería del Convento de San Benito de Alcántara…» (Mérida, 2013), y autor de ejemplares libros, entre ellos: «La orden de Calatrava en la ciudad de Sevilla y en el Aljarafe durante el Antiguo Régimen (Siglos XII-XVIII). Estudio y documentación» (Sevilla, 2020); «Honor, poder y gloria. La Carrera de Indias según un comerciante sevillano del siglo XVIII» (Badajoz, 2019); y «La Villa de Castuera (Siglos XVI-XVII). Radiografía histórica a través de los visitadores de la Orden de Alcántara» (Badajoz, 2013); descubrió ocho documentos inéditos sobre el héroe de Argel, quien con vara de justicia acudió a las comarcas del Aljarafe, el Campo de Tejada y el Condado de Niebla para sacar trigo y cebada para la provisión de las galeras de España, cuya base naval y enclave comercial fue el puerto de Gibraltar bajo el mando del alcaide del castillo de Gibraltar, Álvaro de Bazán y Guzmán (1526-1588), I marqués de Santa Cruz.
El primer documento del 19 de julio de 1593 revela que el Concejo, Justicia y Regimiento de la villa Sanlúcar la Mayor, jurisdicción de la ciudad de Sevilla, se concierta con «Miguel de Seruantes Saauedra, comisario de su magestad, en darle 50 fanegas de trigo para el rey nuestro señor en un plazo de 15 días», dejando claro que lo hacía por obligación, «conpelido y apremiado» (B. Miranda Díaz, «Miguel de Cervantes Saavedra, comisario real de abastos en tierras del Aljarafe sevillano, del Campo de Tejada y del condado de Niebla: nuevas fuentes documentales para su estudio», eHumanista 59 (2024), 284).
El 25 de julio de 1593 el Concejo, Justicia y Regimiento, de la villa de La Palma del Condado, se comprometen con el comisario real de abastos «Myguel de Cerbantes», vecino de Sevilla, a proporcionarle 100 fanegas de trigo «puro, limpio de toda semylla, de dar e recibir en almacenado a costa deste dicho concejo en esta dicha villa, y tenerlas listas en la plaza de 15 días «aunque será mucho trabajo, se quedaran y entregaran limpios de todas semillas en esta villa almacenado en las cosas de este dicho concejo» (B. Miranda Díaz, Miguel…, 284).
El 2 de agosto de 1593, «el Concejo, Justicia y Regimiento de la villa de Huévar, jurisdicción de la ciudad de Sebilla» se obligan a «dar y entregar a Miguel de Ceruantes y a Asensio Guerrero, comisarios de su Magestad, para la saca del trigo para la provisión de las galeras, cobrar 40 fanegas de trigo limpio como dicho es» (B. Miranda Díaz, Miguel…, 299).
El 3 de agosto de 1593, «el Concejo, Justicia y Regimiento de la villa de Castilleja del Campo, jurisdicción de la ciudad de Sevilla, se obligan de dar y entregar a Miguel de Cervantes y a Cienso (sic) Guerrero, comisarios de su Magestad, nombrados por el señor proveedor Miguel de Oviedo para la saca del trigo para la provisión de las galeras de España 26 fanegas de trigo limpio y bueno» (B. Miranda Díaz, Miguel…, 300).
El 3 de agosto de 1593, «el Concejo, Justicia y Regimiento de la villa de Pilas, jurisdicción de la ciudad de Seuilla, se obligan de dar y entregar a Miguel de Servantes y a Cienso Guerrero, comisarios de Su Magestad, nonbrados por el señor proveedor Miguel de Obiedo para la saca del trigo para provision de las galeras de España e qualquiera dellos 12 fanegas de trigo macho y 8 fanegas de ceuada, todo ello limpio e bueno e tal que se ha de recibir» (B. Miranda Díaz, Miguel…, 301).
El 10 de agosto de 1593 «el Concejo, Justicia y Regimiento de este lugar de Salteras, collación de la ciudad de Sevilla, se obligan de dar y entregar a Miguel de Cerbantes y a Sencio Guerroros, comisarios de su Majestad, para la saca del trigo para la prouisión de las galeras de España, e a cualquier dellos y a quien fuere parte para cobrallo y llevarlo, combiene a sauer 30 fanegas de trigo macho limpio e bueno» (B. Miranda Díaz, Miguel…, 302).
Continuará…










