Romeo Duvalier Peña Román
San Cristóbal de Las Casas, Chiapas
José Benito Vera Guerrero (Cronista Municipal de La Trinitaria, Chiapas), se graduó como profesor normalista en el Instituto Federal de Capacitación del Magisterio. Es Licenciado en Educación Primaria por la Universidad Pedagógica Nacional y en Enseñanza Secundaria en el área de Matemáticas, por la Escuela Normal Superior del Estado de Chiapas (ENSCH). Además, cursó los diplomados en Conductores Sociales de la Comunidad en el Instituto Federal de Mejoramiento Profesional del Magisterio; Formación Pedagógica para la Ciencia y la Tecnología, por el CONALEP; y Formación de Educación para la Democracia por el ILCE-CREFAL-IFE.
Fue profesor de educación primaria y secundaria, de Historia de las Matemáticas y Trigonometría en la ENSCH, profesor de matemáticas en el CONALEP, Director de la Preparatoria del Instituto Moderno de Comitán. Entre sus trabajos escritos destacan: El adolescente en búsqueda de su identidad, Evaluación de Evidencias, Un proyecto para la enseñanza de las matemáticas a partir de preescolar, Plan de las mil palabras para la enseñanza de la ortografía en la escuela primaria, Apuntes Monográficos del Municipio de La Trinitaria.
Inéditos: José María Melo. Héroe desconocido, Cuentos y relatos del municipio de La Trinitaria. Además de innumerables cuentos relatados oralmente a niños de varias generaciones.
En las noches de invierno, alrededor del fogón saboreando una rica taza de café, platicaban los abuelos mil anécdotas, interesantes unas, relatos verdaderos otros; otras son mitos y fábulas que contaron los otros abuelos, los que alguna vez fueron niños, cuando iban a la tienda de raya a pedir el fiado y pagaban lo que les daban, lo que les apuntaban y lo que quedaban a deber; tres veces la cuenta, tres generaciones endeudadas.
En esas frías y oscuras noches, tan propicias para que vaguen fantasmas, genios del bien y del mal, almas en pena, que pasan por el purgatorio a purgar sus pecados antes de entrar a la mansión celeste; otras son vivencias -parte de nuestro espíritu que quedó atrapado en algún lugar- y que vuelven a nosotros, nos asaltan en los sueños, reviviendo pasajes, a veces muy claros y placenteros, otras aparecen en nuestro ser como caricaturas desfiguradas.
Cada uno de nosotros alojamos en nuestro cuerpo y moran en él: el niño, el adolescente o el adulto, además de todos estos fantasmas que nos recrean o atormentan en los sueños. Crear y recrear estas anécdotas, cuentos y relatos, es rescatar del tiempo, a ese joven, viejo y anciano que se apropia y aprisiona o asesina esos recuerdos, los devora, como Cronos lo hacía con sus hijos, para reinar solo en el presente e ignoremos nuestras raíces; pero al igual que Cronos y Saturno, se les escapan algunos, se salvan y se alojan en los atardeceres, en el céfiro de verano, en las noches frías de invierno y vuelven a relatarse y otra vez, la taza de café; otra vez el fogón, otra vez oídos infantiles ávidos de relatos, cuando aún no usurpaba estos espacios la TV. Los jóvenes -especialmente los niños- no pueden aceptar un mundo sin brujas y príncipes que luchan con dragones, pero también quieren saber del pasado; sus fantasías no les dicen que sus papás también fueron niños, quieren saber cómo pensaban sus abuelos y tatarabuelos, porque son sus raíces, son su esencia, antes de ser conquistados por cuentos orientales, escenas belicosas y violentas que nos cuenta la televisión y que incitan a nuestra juventud a colaborar con el cruel Cronos, asesinando su pasado para crear adicción a otras culturas, obligando inconscientemente a nuestros jóvenes, a rendirles tributo y debilitar nuestro espíritu hasta ser conquistados totalmente.
Por eso, es preciso conocer nuestra propia historia, nuestras raíces, es imprescindible saber que, inevitablemente permanecerán afectando nuestro presente y nuestro futuro y volverán una y otra vez a mezclarse en nuestro destino.
Hoy hemos seleccionado algunos de esos relatos que fueron vivencias propias o relatos que escuchamos de nuestros padres o nuestros amigos y son los que enseguida les platicamos: El Cadejo, El Soltero Mayor, El Tzisquirín, El Trailer Y El Perro Callejero.
Los sueños son vivencias que regresan a buscar nuestro cuerpo, lo encuentran como niño, como adolescente, como adulto y en segundos de tiempo profano, pueden recrear tiempos idos.
Benito Vera
(Invierno del año 2000).
Fundación Armando Duvalier A.C.










