Lisandro Calderón, el apóstol de la educación en Chiapas

Romeo Duvalier Peña Román

San Cristóbal de Las Casas, Chiapas

Cuando finalicé la educación primaria en la Escuela Ford 68, estaba emocionado porque me iba a un costado de mi escuela, a la secundaria Profesor Lisando Calderón. Antes, había una entrada entre las escuelas donde podías pasar de una escuela a otra; pero algunos alumnos y alumnas entraban a hacer travesuras y de tantas quejas lo cerraron, en algunas ocasiones se brincaban la barda. Nosotros escuchábamos que de otras escuelas a los de la Lisandro les llamaban “Alka Seltzer” por el color del uniforme, que es color blanco y celeste.

De 1990 a 1993, estudié en la Escuela Secundaria Profesor Lisando Calderón, Pijijiapan, Chiapas. Me preguntaba por qué le pusieron ese nombre, quiénes fueron sus fundadores, quién fue este personaje para mí desconocido: don Lisandro Calderón. Años después regreso a esta hermosa secundaria y pregunté: ¿quién fue Calderón? Ninguna respuesta.

Conversando con mi tío Agustín Duvalier Haro, me dijo que conoció a su hermano, el Prof. Mauro Calderón y que el Prof. Lisandro Calderón había sido un educador muy importante.

Me di a la tarea de investigar y leer periódicos de la época y, de pronto, en la revista que dirigió el Mtro. Armando Duvalier en la Revista Chiapas, encontré lo siguiente:

Apuntes para una biografía del profesor Lisandro Calderón Hernández

1873-1947, por el Profr. Mauro Calderón.

REVISTA GRAFICA MENSUAL CHIAPAS Edición de aniversarios.

Abril de 1952.

El profesor don Lisandro Calderón Hernández, nació en la ciudad de Juchitán, Oaxaca, el 17 de noviembre de 1878 siendo sus padres don Vicente Calderón y doña Isabel Hernández. Sus primeros estudios los hizo bajo el cuidado de un maestro particular, el señor Cesáreo López y los siguientes en la Escuela Primaria Oficial de su ciudad de origen, hasta terminar la educación primaria superior.

Concluida ésta, fue enviado a la ciudad de Oaxaca para inscribirse en la Escuela Normal para Profesores de aquella ciudad en donde, después de presentar brillante examen profesional el Gobierno el Estado le expidió el título de Profesor de Enseñanza Superior en el año de 1894, habiendo sido enviado en seguida a la ciudad de Tlaxiaco como Director de la Enseñanza Superior, puesto en el que sirvió un año. Al cabo de este tiempo fue cambiado con su mismo carácter de director a la escuela de igual categoría a Juchitan, en donde sirvió con todo cariño y entusiasmo a la niñez de su pueblo.

A fines del año de 1897, siendo Gobernador de este Estado el coronel don Francisco León, quien conocía bien al profesor Calderón por los lazos de parentesco que los ligaba, invitó a éste y a otros maestros juchitecos para que vinieran a Chiapas a colaborar en su gobierno. Así se trasladaron a esta entidad Lisandro Calderón, Mariano Blas Martinez, Gilberto Velázquez y Miguel Calderón.

Mientras estos maestros recibían puestos de dirección de escuelas en esta capital y otras poblaciones, el profesor Lisandro Calderón fue comisionado por el Gobierno para realizar una inspección general a los planteles educativos chiapanecos para que en vista de la situación de éstos, planificara una reforma general en las escuelas implantando los métodos y las formas de trabajo más modernas que en estos días revolucionaban todo el sistema educativo nacional.

Hecho el estado que le había sido encomendado, se implantaron desde luego, como una novedad pedagógica: la Enseñanza Objetiva, la enseñanza simultánea, el Método Fonético en el aprendizaje de la lectura y paralelamente a éste, el aprendizaje de la escritura, la aplicación del método didáctico en el trabajo de los maestros. Estos cambios modificaban radicalmente las viejas formas empleadas, como lo eran: el catecismo en manos de los educandos, el aprendizaje de memoria de los textos, el deletreo en la enseñanza de la lectura, el procedimiento individual empleado por los maestros. Pero sobre todo, se introdujo el empleo de un método en la enseñanza con lo cual desaparecía la anarquía reinante.

Pero estos cambios creaban una necesidad que era urgente satisface. Un plantel de formación de maestros, una Escuela Normal y se planteó la fundación de la Escuela Normal para Profesores y la transformación en Normal también, de la Escuela Industrial Militar. Lo primero se llevó a cabo en el año de 1901 y lo segundo en 1906. La reforma escolar necesitaba maestros nuevos preparados en la técnica de la nueva escuela.

El Profesor Lisandro Calderón fue catedrático de las Escuelas Normales de que traía, estando a su cargo las cátedras de Pedagogía General. Psicología Educativa y Metodología de diversas materias y otras. En la Escuela Preparatoria del Estado, fundada en 1915 en Tuxtla Gutiérrez, donde desempeño las cátedras de Lógica, Literatura y Estética. En ambas escuelas sirvió hasta la fecha en que trasladó su residencia a la ciudad de México.

Fue jefe de la Sección de Justicia e Instrucción Pública y Director General de Educación Publica en los gobiernos a cuyo frente se hallaron los gobernadores don Rafael Pimentel y don Ramón Rabasa y fue también Director de la Escuela Industrial Militar y posteriormente Director de la Escuela Normal Militar.

Fundó y dirigió en esta ciudad una Escuela Primaria particular que funcionó con mucho éxito, habiendo sido este plantel con las enseñanzas y con la base en que sustentaron su cultura posterior el selecto grupo de alumnos que a ella concurrieron.

En la prensa local se distinguió como escritor por su elevado estilo, por sus oportunos comentarios a los suelos y locales y nacionales y por los seguidos artículos de fondo en las páginas editoriales. Edito durante varios años el semanario -El Heraldo de Chiapas- y colaboró en los periódicos de combate Pajarito y El Criterio. Pero de las publicaciones periodísticas que dirigió, seguramente la más importante fue La Escuela Chiapaneca, revista pedagógica que sirvió admirablemente a sus fines de reforma escolar que con tanto interés y cariño había trazado. Ya radicado en la ciudad de México fue colaborador asiduo del diario El Universal, pues el periodista Fernando Ramírez de Aguilar -Jacobo Dalevielta- solicitaba con frecuencia sus artículos sobre problemas educativos.

Representó a Chiapas en diversos congresos pedagógicos nacionales como los realizados en las ciudades de México, Jalapa y Guadalajara en los años de 1909, 1910 y 1911.

En el año de 1920 cambió su residencia a la ciudad de México en donde se estableció, vigilando de este modo la educación de sus hijos, algunos de los cuales iniciaron entonces estudios universitarios. De estos, Vicente es médico, y ejerce su profesión en la capital. Emilio es ingeniero civil, por varios años fue Ingeniero Jefe de la División del Golfo de los Ferrocarriles Nacionales con residencia en Monterrey, N. L., y actualmente es Jefe del Departamento de Vía de la Gerencia General en la ciudad de México. Fernando y Ricardo son abogados establecidos en el puerto de Acapulco en donde ejercen su profesión atendiendo a su clientela en su despacho abierto para este objeto. Alfonso está dedicado al comercio, Elena obtuvo el título de Trabajadora Social y Carmen es Contadora empleada en una importante compañía de seguros de la ciudad de México. Todos sus hijos fueron habidos en su matrimonio celebrado en 1901 con la señora Benita Pineda, originaria de Juchitan, Oaxaca. Habiendo ingresado el profesor Calderón a su llegada al a ciudad de México al servicio de la Secretaría de Educación Publica, con los señores profesores don Rafael Ramírez y don Gildardo F. Avilés, organizaron los servicios del Departamento Escolar de dicha secretaría que estaba a su cargo del ingeniero don Roberto Medellín, habiendo sido designado también catedrático de la Escuela Nacional de Maestros. En 1925 volvió al Estado para encargarse transitoriamente (seis meses) de la Dirección de Educación Federal regresando a la capital de la república para reanudar sus funciones, pues este servicio en Chiapas lo desempeñó como una comisión de carácter temporal. Antes había sido comisionado para organizar los servicios educativos en el Territorio de Quintana Roo.

En la actividad intelectual que los años no menguaron escribió constantemente sobre cuestiones educativas en numerosas revistas especializadas y en varios periódicos, diarios de la ciudad de México. Concurriendo con éxito a varios certámenes de carácter nacional, obteniendo en estos señalados recompensas por sus trabajos. Obtuvo el primer premio, medalla de oro y diploma, concedido por el Presidente Abelardo L. Rodríguez por su trabajo. -Estudio los factores psicológicos que determinaron la revolución de 1910. Por su trabajo intitulado Infancia de la Revolución en la Educación Popular, obtuvo del Presidente don Emilio Portes Gil, copa y diploma en un concurso patrocinado por el Partido de la Revolución Mexicana. Escribió y publico la obra La Educación Moral en la Escuela Socialista. Otra obra inédita: Crítica del pensamiento filosófico alemán. Otra obra inconclusa: La Educación del Mundo y la U.N.E.S.C.O, trabajo que estaba destinado como aportación de México a la reunión de este organismo internacional, en nuestro país. La más alta condecoración que otorga el gobierno mexicano a los que se distinguen en las ciencias o en las artes, la medalla Ignacio M. Altamirano, le fue impuesta por el Presidente Miguel Alemán el 15 de mayo de 1947 en una ceremonia celebrada en el Teatro de Bellas Artes.

Fue director durante muchos años del Centro Escolar M-199 ubicado en la Calzada de Guadalupe de la ciudad de México, puesto que abandonó en el mes de junio de 1947, por haber sido jubilado por el gobierno nacional en vista de que había ya cumplido 53 años no interrumpidos de servicios en el magisterio. En reconocimiento, la Secretaría de Educación impuso a este centro escolar, el 11 de septiembre de 1948, el nombre de Lisandro Calderón Hernández.

Su vida transcurrió rodeada de una pobreza decorosa y su gran pasión fue la educación de la niñez y de la juventud, a la que se consagró hasta su muerte.

El 11 de septiembre de 1947 falleció en la ciudad de México a la edad de 73 años. Sus restos reposan en el Panteón Español de aquella ciudad.

Fundación 

Armando Duvalier A.C.

Compartir:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *