Agencias
Científicos que observan halcones peregrinos han hallado pruebas de que utilizan falsos ataques para cansar a sus presas u obligarlas a correr mayores riesgos.
Con este hallazgo, publicado en ‘Frontiers in Ethology’, han conseguido demostrar la teoría del modelo Wolf-Mangel, según el cual los depredadores agotarían deliberadamente a sus presas para mejorar su éxito de caza posterior.
“Aunque en las novelas y películas los depredadores son considerados inteligentes, como los velocirraptores de ‘Parque Jurásico’, los biólogos empíricos no suelen dar mucha credibilidad a estas ideas”, afirma Ronald Ydenberg, de la Universidad Simon Fraser (Canadá) y autor principal del estudio–. A menudo me he quedado perplejo al observar rapaces por aspectos de su comportamiento, como posarse de forma prominente o hacer evidente de otro modo que están presentes”. El artículo teórico de Wolf y Mangel ofrecía una explicación”.
Los correlimos del Pacífico pasan el invierno en grandes bandadas en marismas templadas, como la de Boundary Bay, en la Columbia Británica (Canadá). A los halcones peregrinos que los cazan les resulta más fácil hacerlo cuando la marea acerca a los correlimos a tierra, porque estos suelen posarse con la marea alta y la vegetación de la orilla les facilita las emboscadas.
Sin embargo, en la década de 1990 aumentó la presencia de halcones peregrinos en la bahía de Boundary, y los correlimos comenzaron a sustituir los dormideros por bandadas sobre el océano, es decir, a volar en grupo sobre las olas. Esto evita que los halcones peregrinos les tiendan emboscadas, pero cuesta energía y tiempo de búsqueda de alimento.










