Los hongos podrían ser la clave para salvar el planeta

Stars Insider

Los hongos no son ni plantas ni animales, pero tienen reino propio. Son cruciales para descomponer las materias muertas, regenerar el suelo, dar vida a innumerables organismos y puede que para garantizar nuestra propia supervivencia en el planeta. Cuando hablamos de hongos nos solemos imaginar las setas y champiñones que tanto nos gusta comer, pero la parte más interesante se encuentra bajo tierra y se llama micelio. Se trata de una red de “raíces” que recorren el subsuelo y que tienen unas propiedades increíbles para combatir el cambio climático, los residuos plásticos, la polución, la explotación animal, los derrames petroleros, la radioactividad, etc. Si quieres saber más, ¡sigue leyendo!
El micelio es la parte del hongo que lo arraiga al suelo. Estos pequeños hilos fibrosos forman estructuras increíblemente complejas con una precisión fascinante. La parte que nosotros vemos es la que brota de la tierra en forma de seta o champiñón.
El tejido filiforme del micelio crece en redes tupidas, lo que hace de él un material resistente que sirve para múltiples propósitos. Los hongos y micelios también crecen increíblemente deprisa y no tardan en biodegradarse.
Los hongos se aprovechan de los desperdicios, por lo que abaratan el gasto en materias primas, uno de los principales quebraderos de cabeza de los fabricantes. Las empresas que trabajan con micelios se sirven de los subproductos de otras, como las virutas de madera y los recortes de hierba. Algunas de ellas incluso pagan a quienes recogen los desperdicios o subproductos, lo que también genera otro flujo de ingresos.
Al crecer en ramificaciones fibrosas, el micelio se agarra al suelo o a la superficie en la que crece, lo que hace que pueda desarrollarse en cualquier tipo de molde. El resultado es un envase personalizado sin residuos.
La empresa de diseño de productos Ecovative Design ha desarrollado un material a base de micelio llamado Mushroom Packaging o MycoComposite. Este se fabrica en un entorno controlado en cuestión de una semana, por lo que se trata de una alternativa asequible y sostenible.
El micelio se combina con productos agrícolas como las virutas de madera, el cáñamo, las cascarillas, las cáscaras de avena o las rebabas de algodón y se sella durante varios días en un molde donde crece hasta llenar el espacio vacío. Después, el material fresco se calienta para secarlo, matar las esporas y detener el crecimiento.
La empresa de muebles sueca se ha subido al carro de la sostenibilidad y ha anunciado que empezará a utilizar envases hechos con hongos para reducir el desperdicio de espuma plástica. Estos, además, se descomponen en cuestión de dos semanas y pueden utilizarse como compost.
Además de ser una alternativa sostenible al plástico, los hongos también pueden ayudar a eliminar el desperdicio actual. En 2011, unos estudiantes de Yale descubrieron un hongo denominado Pestalotiopsis microspora en Ecuador capaz de digerir y descomponer el poliuretano, informa Together Band. Y no solo eso, sino que este hongo puede comerse el plástico incluso al aire libre, lo que significa que podría emplearse en los vertederos.
Otros estudios han demostrado que incluso los hongos corrientes como el Pleurotus ostreatus o el Schizophyllum commune pueden degradar pequeños trozos de plástico en un par de meses.
Puede que muchos te mirasen con una cara rara si les dijeses que tienes un bolso de “cuero” hecho a base de hongos. MycoWorks es una empresa que ha estado trabajando en el desarrollo de una alternativa al cuero animal denominada Fine Mycelium. El material es sorprendentemente similar al cuero tradicional, por lo que es una forma estupenda de disfrutarlo sin hacer daño a los animales.
Material de construcción
También es posible producir ladrillos a partir de micelio, lo que con el tiempo puede ayudar a prescindir de materiales contaminantes como el hormigón. En Nueva York hay un edificio llamado Hy-Fi construido a base de hongos. Encargado por el MoMA, sus ladrillos blancos y biológicos se obtuvieron mezclando restos agrícolas con micelio y dejando que estos creciesen dentro de un molde hasta solidificarse.
La NASA incluso está pensando en construir casas a base de hongos en Marte, así como en desarrollar hábitats con micelios tanto en este planeta como en la Luna.

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