Los misterios de un buque de guerra neerlandés que naufragó hace 350 años

Agencias

Arqueólogos marítimos neerlandeses y británicos han establecido la identidad del Klein Hollandia, un buque de guerra construido en 1656 que participó en todas las batallas importantes de la segunda guerra angloneerlandesa y que había sido localizado frente a la costa sur del Reino Unido por buceadores aficionados.
La estampa con la que se toparon los buceadores a 32 metros de profundidad es la de un tesoro histórico: una preciosa jarra de Bellarmine decorada con una flor y un rostro de un hombre barbudo, con un color un tanto amarillento por el paso de los siglos, reposando en el lecho marino, cerca de los restos de un cañón de bronce del que asoma un pez anguila.
A su alrededor, el tesoro era aún más grande: sobre la arena descansaba una gran parte del casco de madera, más cañones, piezas de cerámica italiana, e incluso unas baldosas de mármol que procedían de las canteras de los Alpes Apuanos en el noroeste de la Toscana, y tenían como destino Países Bajos, donde se usaban para construir viviendas de lujo.
“La condición de los restos del naufragio es buena y podría ofrecer una gran cantidad de datos sobre cómo se construyeron los barcos neerlandeses del siglo XVII y las actividades de este buque de guerra durante su viaje final”, admite la Agencia de Patrimonio Cultural, parte del Ministerio de Educación y Cultura de Países Bajos.

UN BARCO GUERRERO

Los restos fueron descubiertos en 2019 frente a la costa sur de Inglaterra, pero no es hasta ahora que los investigadores confirman al gobierno neerlandés la identidad del barco: es el buque de guerra Klein Hollandia (Pequeña Holanda, en neerlandés), construido en 1656 (naufragó 17 años después), propiedad del Almirantazgo de Rotterdam y testigo de todas las batallas importantes de la segunda guerra angloholandesa (1665-1667), según los expertos.

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