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SUSANA ZABALETA, INVITADA ESPECIAL
La primavera entró a manos llenas al Teatro de la Ciudad Esperanza Iris, gracias a que, justo en la noche de este 21 de marzo de 2026, MARÍA JUNCAL presentó su espectáculo Flamenco Tour 2026: Una mirada.
La ovación de pie no se hizo esperar y ella lo agradeció como sabe hacerlo: bailando, golpeando la duela con sus zapatos y componiendo, con tal sonido, su propia emoción en ese mismo instante.
No hubo necesidad de palabras para sentir todo lo que la bailaora y coreógrafa española expresó durante dos horas de función.
La conexión con su público estuvo llena de emociones, de latidos intensos, de aplausos y de miradas tan atentas, que parecían parpadear lo menos posible para no perder detalle de cada uno de sus movimientos.
Fue a las 19:15 horas cuando el telón se abrió para descubrir, primero, a la invitada especial de la noche: la cantante mexicana SUSANA ZABALETA, enfundada en un vestido rojo.
Su voz se abrió con El caminante, mientras la gente, desde butacas, la escuchaba como con un efecto hipnótico ante su canto.
Tras esta elegante introducción, MARÍA JUNCAL salió a escena y se plantó con fuerza con su danza, como el torero que parte plaza y está a punto de jugarse la vida frente al toro.
Con ese arrojo se mostró la bailaora nacida en Las Palmas de Gran Canaria, quien dijo alguna vez acerca de este espectáculo construido desde la introspección y la memoria: “Hacia dentro miro y veo, hacia adelante miro y sueño; al pasado miro y recuerdo, al cielo miro y rezo… Así sucede en el escenario, como en la vida misma: una vida que es guitarra flamenca, que es la voz del cante y la expresión del baile. Con el arrebato de la intención y el sentimiento desbordado, comparto este tiempo y este espacio: me muevo, me deslizo, bailo…”.
El acto se intercaló con el de ZABALETA, quien hizo retumbar el recinto con Se Nos Rompió El Amor, como si sus notas fueran cuchillos lanzados directamente desde su garganta hacia todo el recinto. Tras tal herida, se retiró un momento y JUNCAL removió los corazones entre las sombras. Con su figura en movimiento a través de una tela, expuso su baile desde una silla y, ahí sentada, el sonido de sus zapatos resonó de nuevo, siempre como instrumento propio contra el suelo.
Acto seguido, se encontraron las dos en escena, MARÍA JUNCAL y SUSANA ZABALETA. Una frente a la otra, como en un duelo amistoso, pero feroz, lucieron sus talentos con La Bien Pagá, dejando a los asistentes sin aliento, con la mirada fija y la sensibilidad al borde del aplauso, hasta que pudo desatarse en expresiones de júbilo y gritos de emoción. Este encuentro artístico fue uno de los momentos cumbres de la velada, por su fuerza femenina, su poder y belleza.
El cierre del acto estuvo a cargo de ZABALETA, quien citó un verso del poema Hombres Necios Que Acusáis, de Sor Juana Inés de la Cruz, para cerrar así, con tal broche, su actuación en la velada.
MARÍA JUNCAL volvió después luciendo un rojo vestido de flamenco para hablar con el cuerpo, con las pisadas, las miradas, los brazos y los tacones siempre retumbando sobre el escenario.
La luz azul contrastó su pasión e hizo coro a la agonía de la guitarra. El sudor de su frente habló del trabajo físico de su baile, pero también de su intensidad, su disciplina y su gozo ante su manera de expresarse desde lo más profundo de sí misma.
El cantaor anticipó la “Canción del agua, alegría de mujer” y, tras dejar en el aire la frase de que “todos tenemos una historia que contar, absolutamente todos”, la caja flamenca hizo un solo tan emotivo, que le abrió paso a la guitarra en solitario, seguida de las cantaoras.
MARÍA JUNCAL se preparó entonces para un cierre de oro. Con un vestido blanco y negro, la bailaora se adueñó por completo del espacio. Desde butacas, los asistentes intentaron descifrar la ecuación de sus pies que no pararon, incluso cuando parecía que el límite había llegado. Los pies de la española rayaron el piso y se deslizaron en un acto de espontaneidad; de la manifestación de una energía de aquellas que sólo el arte eleva entre un ser humano y otro.
Ante tal maestría, llegó la ovación de pie. Ella, ya con flores en mano y su saco al piso como ofrenda, abrió los brazos y agradeció así, con su sonrisa satisfecha, al público que no paraba de vitorearla y supo así que su danza, su Flamenco Tour 2026: Una mirada, había causado el efecto preciso: hacerlos simplemente sentir.
Con producción de Orly Beigel, Oscar Carnicero y Silvia Baro, Flamenco Tour 2026: Una mirada articuló tradición y vanguardia para concebir el flamenco como un reflejo del ser humano y de su permanente búsqueda vital.
La coreografía y los bailes surgieron de la inspiración de la propia MARÍA JUNCAL, acompañada en escena por Kin Sánchez en la guitarra, Mali Clavera y Mario Díaz en el cante, y Héctor Aguilar en la percusión. El vestuario corrió a cargo de Alejandro Ponce y MARÍA JUNCAL; la fotografía fue de Nico Kremenchusky y el diseño gráfico de Mel Ortega.
A lo largo de su trayectoria, MARÍA JUNCAL ha recibido numerosos premios y reconocimientos, como el Premio Nacional de Danza “Antonio Gades” en Córdoba; el Primer Premio de Danza Flamenca “Trofeo Desplante” del Cante de las Minas; el Primer Premio de Coreografía del Teatro Albéniz; el Premio Excelencias del Arte; la Mención de Honor del Gran Teatro de La Habana (Cuba), y el Best of the Best por su espectáculo El encierro de Anne Frank, además de una nominación a los Premios MAX como mejor intérprete de danza.
Entre sus creaciones escénicas se encuentran Destemplao, Quimera, Flamenco al Natural, Tercera Llamada, El encierro de Anne Frank, Fantasía Flamenca y Emotions, entre otras. Es embajadora del reconocido festival Ibérica Contemporánea en México.
Asimismo, ha tenido una presencia constante en importantes festivales internacionales y ha desarrollado proyectos relevantes como JUNCAL, Tablao Flamenco, en la Ciudad de México. De manera paralela, imparte cursos y talleres en destacadas academias y compañías alrededor del mundo










