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Más sobre la Selva Lacandona

(Segunda Parte)

Roger Helí Díaz Guillén
Chiapa de Corzo, Chiapas

La Selva Lacandona es una región de Chiapas que el Estado Mexicano ha pretendido proteger como un espacio natural biodiverso, mediante declaratorias de dos monumentos Naturales: Bonampak y Yaxchilán; tres Áreas de Protección de Flora y Fauna: Naha, Metzabok y Chan Kín; y dos Reservas de la Biosfera: Lacan-Tún y Montes Azules; que normativamente delimitan el uso, destino y disposición de tierras de propiedad Comunal y propiedad ejidal.

Convenio del 30 de marzo de 1977

La comunidad Zona Lacandona la conforman tres pueblos indígenas: Lacandones, Tzeltales y Choles, quienes en el año de 1992 aprobaron un Estatuto Comunal para delimitar la administración interna del territorio comunal (artículo 109) y normar la forma de representación de los Bienes Comunales (artículo 25) bajo el liderazgo del Pueblo Lacandón como dueños originarios e históricos del territorio comunal, fundado en la norma interna comunal y en los Usos y Costumbres derivados de convenio del 30 de marzo de 1977.
Este orden comunal ha sido omitido y negado por la administración pública federal -específicamente los sectores agrarios y ambiental- promoviendo en contrario un Plan de Vida elaborado con financiamiento de la CONANP, que excluye de los Bienes Comunales al pueblo Lacandón, que fue elaborado en los años 2020 y 2021, teniendo como objetivo principal centrar el desarrollo de los pueblos tzeltal y chol en sistemas de policultivo, priorizando la milpa a partir del desconocimiento de los programas de manejo y fines de las áreas naturales protegidas; pretendiendo instaurar un jardín mesoamericano para un buen vivir en armonía con la madre tierra, traducida la selva en parcelas y/o unidades de producción.
El pasado 15 de junio de 2022, la representación de los sectores ambiental y agrario federal expusieron, en reunión de trabajo, que la administración interna del territorio comunal que los Lacandones exigen se respete, lo ven erróneamente como una amenaza para la conservación de la selva, lo que evidencia la intención de fortalecer el objetivo máximo de los comuneros tzeltales y choles, de repartirse la selva en partes iguales para que cada comunero sea titular de un promedio de 300 hectáreas para destinarlas a la actividad agropecuaria; por ello el interés del trabajo del sector agrario, para saber cuánta tierra tiene a la fecha la comunidad.
En resumen: la amenaza actual de la selva es el objetivo rapaz del Plan de Vida que financió la CONANP, que no considera la conservación, sino la continuidad del reparto agrario mediante el parcelamiento territorial comunal; promoviendo la anarquía ante la norma que regula el acceso y beneficios de las áreas naturales protegidas, así como el impulso para la firma de convenios de la comunidad con 52 ejidos y poblados que ha representado un mercado de tierras, mediante la cesión irregular de miles de hectáreas de propiedad comunal, en contrario a la disposición legal de ser intransferibles, inalienables e imprescriptibles.
Acompañemos al pueblo Lacandón en su lucha por la conservación, la vida y la paz y su sobrevivencia en el hábitat que se les pretende despojar. La selva Lacandona es de todos.

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