Mil momentos qué recordar

María Elena Rovirosa
Otro año que ocupa un espacio en nuestra esfera mental, un cierre de ciclo lleno de emociones activas y contra-activas; nada podría ser exactamente igual, porque en la inmensidad de nuestra Tierra, tú eres un ser único e irrepetible.
La tríada trágica compuesta por la culpa, el sufrimiento y la muerte, son aspectos inevitables que todo ser humano tiene que experimentar.
Ahora que estamos a punto de concluir el ciclo del año 2022, se congregan temas a pensar sobre lo que pudiste haber hecho mejor; pero en esta ocasión, es precisamente a lo que deseo invitarte: a retomarse por la experiencia pasada y lo que haya sucedido fue lo que estuvo en ese momento cerca de ti, únicamente utilizaste las herramientas que fueron las invitadas para ese evento. Desde luego que el sufrimiento tocará tu puerta para reinar y hacerte sentir que hay una culpa, señalando exactamente un punto de error.
Pero como el error no es castigo -muy sencillamente es la auditoría de tu conciencia- podrás y tendrás la lluvia de ideas para reemplazar por nuevas alternativas. El estado de conciencia es la ley corporal que te presenta la actitud de color gris para que tú la puedas cambiar al abanico de pintura que más prefieras. A continuación te menciono algunas ideas: verde, porque te dice que tiene vida; rojo, porque sientes tu latido para escoger; amarillo, porque irradia calor; azul cielo, porque te dice que está despejado; blanco, porque no anuncia tormenta y negro, porque te avisa que pronto será un nuevo día.
Los mil momentos por recordar ya se han convertido en tu propia esencia que se suma desde ahora para vivir contigo. Te sugiero recordar alguno, traerlo a memoria y visualizar cómo cambió posiblemente tu ph del sentido del gusto. Lo traerás a la memoria para curarlo, no para quedarte con él. Y así continuamente estarás viendo tu trayectoria, como la cinta de una película.
Los mil momentos por recordar deberán ser parte de tu gran sonrisa para expresar durante los treinta días de diciembre. La siguiente sugerencia: Dios mío, el pasado a tu misericordia, el futuro a tu providencia y el presente a tu amor. Tú sabes Dios mío que lo único que tengo es el día de hoy para reconocerte y por ti, a quienes me has dado. Yo Soy.

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