Uno de los mayores retos para los profesionales de las ciencias sociales, que están constantemente abocados a presenciar la diversidad, es reconocer las diferentes formas de vínculos afectivos.
Actualmente, se enuncia que el objetivo de las parejas ya no es necesariamente el matrimonio ni la procreación; el interés central de los individuos al conformar una pareja, es construir una relación con estabilidad y perdurabilidad en el tiempo, donde se tengan intereses en común y proyectos de vida afines, que pueden estar medidos por el amor que se sienta por la otra persona; lo anterior, da apertura a pensar en la multiplicidad, la heterogeneidad y las diferentes variables relacionales de pareja.
En ese orden de ideas, se aborda el concepto de las parejas Dinks, aquellas que no tienen y no quieren tener hijos y, por lo cual, en los últimos años se ha visto en declive la tasa de natalidad en todo el mundo, motivado por un cambio de pensamiento que aleja cada vez más el modelo de familia tradicional y, por el contrario, induce a pensar en otras formas de realización personal; dichas parejas priorizan la estabilidad emocional, económica y/o académica, por encima del querer ser padres.
Por otro lado, las parejas LAT constituyen otra posibilidad de relacionarse con su pareja, sin necesidad del matrimonio o convivencia permanente; este tipo de parejas requiere una mayor gestión interpersonal, comunicación asertiva y claridad en los acuerdos, según el vínculo; esto porque no vivir juntos, puede constituirse en un riesgo para ambos.
Posteriormente se abordan las parejas poliamorosas, las cuales se refieren a una relación íntima, amorosa, sexual y duradera, de manera simultánea con varias personas; es decir, el poliamor rompe con la idea generalizada y utópica del amor romántico y propone una práctica del amor libre, volátil e igualitario, que transforma la concepción posesiva y machista del amor tradicional, en la cual se ve al otro como una propiedad. Además, se encontró que el poliamor se constituye no solo por el cuestionamiento y resignificación de lo que tradicionalmente se ha establecido como relación de pareja, sino también por la novedad, la curiosidad, el deseo de experimentar nuevas emociones y placeres.
Lo anterior, permite identificar que los modelos relacionales emergentes comparten principios fundamentales, tales como la libertad, la comunicación asertiva, el amor desinteresado, el respeto y la confianza por el otro; elementos indispensables para lograr los ideales que proponen las nuevas tipologías de pareja, que son: la vivencia del amor libre y la elección consciente y personal del proyecto de vida en pareja.










