Milenio / Vicente Gutiérrez
El escritor José Agustín, figura central de la contracultura mexicana, irreverente y melómano, falleció tras una larga enfermedad, así lo informó su hijo José Agustín Ramírez.
Tras su accidente en abril del 2009, cuando cayó de un escenario en el Teatro de la ciudad de Puebla provocándole una fractura de cráneo, seis costillas rotas y ocho días en terapia intensiva, el mítico y roquero escritor no volvió a ser el mismo y se refugió en Cuautla. “El Mago”, como le dicen algunos amigos, siguió mandando su voz al mundo.
“Con profunda tristeza comunicamos el fallecimiento de José Agustín: esposo, padre, hermano, abuelo y escritor devoto de la literatura y la música, así como de sus lectores de cualquier edad. Quien fue un prolífico escritor, autor de novelas, cuentos, obras de teatro y guiones de cine. Guerrerense de corazón, autodidacta empedernido, amante de la comida y los placeres; jungiano, estudioso del Iching, aficionado de la astrología e impulsor de todas las formas de contracultura. Se fue en paz, rodeado de su amorosa familia”, se leía en la publicación.
En una de sus últimas apariciones públicas, José Agustín llegó a su homenaje como un rockstar con lentes oscuros, saludando y rock en las bocinas de su homenaje.
Ahí, el escritor Hernán Lara Zavala dijo que “las novelas La Tumba y De perfil le dieron otro giro a la literatura, la modernizó, le dio un lugar a la juventud y se convirtió en la voz de nuestra generación”.
Por mucho tiempo a él y a Parménides García Saldaña (1944-1982) se les llamó los creadores de la “literatura de la onda”, una etiqueta con la que José Agustín nunca se sintió identificado.










