Murió el último Premio Cervantes

LA JORNADA

Francisco Brines, el poeta de los naranjos, el último bastión de una de las escuelas literarias españoles más importantes del siglo XX, la Generación de los 50, falleció a los 89 años de edad en un hospital de la ciudad valenciana de Gandía, donde estaba ingresado desde la semana pasada. Con la figura de Brines se va uno de los poetas más venerados, una voz que intentó explicar un siglo tan atribulado y violento como el XX y que vivió con una máxima poética: “Somos un paréntesis entre dos nadas”.

Un vocero de la Fundación Francisco Brines informó del fallecimiento del poeta Brines en uno hospital público de Gandía, una ciudad de la costa mediterránea de Valencia, a sólo 25 kilómetros de la que fue su ciudad los últimos años de su vida, Oliva, donde vivía rodeado de naranjales, pelargonios, limoneros y buganvillas.

Se recluyó en su casa, con sus libros, cuando ya las dolencias por su edad y por una larga vida de trabajo, creación y lecturas hacían mella y le obligaron a recluirse. De hecho el gran reconocimiento literario de su vida, el Premio Cervantes, que le fue concedido el año pasado, ni siquiera lo pudo ir a recoger. Los Reyes de España, viajaron hasta su casa el pasado 13 mayo para entregárselo personalmente.

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