No pide, ni sabe, menos quiere

Dr. Jorge Alberto Rincón Acebo Tuxtla Gutiérrez, Chiapas

¿’Caso’ es una adivinanza?

El ser humano no pide vivir, no existe, vegeta, pero no desea morir.

¿Acaso es un acto voluntario procrear? ¡Ella, hasta 12 hijos; él, hasta 50!

Se tiene conciencia que todo ser humano ocupa espacio, posee los mismos derechos y considera justo lo que le beneficia e injusto o egoísta que los otros también deseen lo mismo.

Las enfermedades se transmiten al surgir los asentamientos humanos. Se tornan epidémicas si abarcan la población de una región. Se limitan cuando se evita la propagación. Aun en el siglo XXI ¡no se enseña cuáles son las vías de transmisión y de qué enfermedades!

Se transmite la mayoría de neoplasias malignas… ¡no!

Existen virus que actúan como disparador de una neoplasia maligna… ¡sí!

¿Una leucemia por una transfusión? Se analiza la sangre antes de extraerla para una transfusión.

En teoría, una célula neoplásica maligna no debe evadir a las células que las destruyen al ingresar vía transfusión a la circulación.

No se enseña a existir, cuidar la salud y preservar la biosfera.

Pero a pesar de eso, no deseamos por lo menos preservar nuestro cuerpo.

Tampoco aprendemos a dialogar a través del intercambio de información, constatación. La historia se reduce a ensalzar los logros de los poderosos, a ignorar a los desposeídos.

No se enseña la historia de las ideas. No se rememora cómo se crearon los objetos que nos facilitan la vida, cómo se descubrieron las leyes de la naturaleza.

¡No se aceptan algunos humanos, como parte del reino animal!

¿Acaso la especie es independiente de la biología?

¡Somos animales mamíferos omnívoros! Pretendemos ignorar que nuestra dentadura es de carroñero. Que ignora sus límites, que mata y destruye por el placer de realizarlo.

La especie humana no es culmen biológico de la evolución.

Ni la mente, la prueba de raciocinio.

¿Es acaso racional autodestruirse?

¿Se ha buscado crear la conciencia humana mundial de la interrelación humana?

No para domeñar, ni considerar una nación superior al resto, sino como parte de un todo equilibrado: la especie humana en la tierra.

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