Papel, tinta y verso…

Enrique Flores Amastal Ciudad de México

Naces de un pensamiento
Naces de un pensamiento
y ese mismo te da la vida,
creces, te haces adolescente
que emana de tus cabellos,
ondulan con el viento,
y te miras al espejo
y te ves mujer, con formas
deseadas por los hombres
y no te resistes, sonríes
y luces tus grandes
cualidades que te ha
dotado la naturaleza.
En el vaivén de tu caminar
se nota la delicadeza
de tu cuerpo, dejas
en el viento el perfume.
Me miras y entrecierras los ojos
humedeces los labios,
sonríes a fin de ser coqueta.
Y sé que no basta desearte
y que tal atrevimiento
se paga con fragmentos de vida;
el tiempo en soñarte, es el precio
desde la altura donde te encuentras
no hay forma de atraparte,
solo un sortilegio domará tu prestancia,
te hará humilde con grandes virtudes
y a pesar de ser mundana
dominarás tu arrogancia.
Las cualidades con las que naciste
no se irán de ti, te pertenecen,
solo se pulirán tus formas,
para beneplácito de los que te admiran
y en silencio ruegan por tus caricias.
Cuando de volar se trata
no se compite con las gaviotas,
la delicadeza de tu encanto,
con trozos del alma, se paga.
Naces de un pensamiento
y ese mismo te da la vida,
creces, te haces adolescente,
mujer de hermosa cabellera.

Enrique Flores Amastal

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