Enrique Flores Amastal Ciudad de México
VIVIR
Con el polvo en los zapatos
el caminante descansa
bajo la sombra fresca
que le brinda un hermoso framboyán.
Enjuga el sudor de un medio día.
De bolsa de viaje saca
su botella con agua,
humedece los labios
antes de tomarlo,
así calma su sed y mitiga
un poco su hambre.
Es un eterno caminante,
va en busca de su destino,
hace varios lustros que lo sueña,
dejó todo, hacienda y bienestar,
tomó algunas ropas
y se hizo a los caminos
sin rumbo fijo, solo el sueño.
En ese transitar ha sido
muchos hombres, compartió
anhelos con varias mujeres,
sonrieron juntos al ver sus vidas,
pero él no tenía sitio seguro.
Se multiplicó y cumplió con lo inmediato,
pero no abandonó su sino.
Ahora bajo el frescor de la sombra
se cuenta su historia, cierra los ojos,
mira y busca en su interior,
le pregunta a su sangre,
al aire que respira:
¿Voy en el camino correcto?
No hay respuesta, la sangre
y la respiración siguen sus ciclos
en silencio, siempre en silencio.
Nada es lo que es, aunque se mire,
vemos cosas diferentes,
vivimos historias diferentes.
Duele la soledad, cuando
aún se está vivo, para contarse,
los éxitos no importan, pesan más los
Fracasos.
Es necesario vivir
para contarse su propia historia.
Enrique Flores Amastal










