Papel, tinta y verso…

Enrique Flores Amastal Ciudad de México

Jugar a ser otro

En la vida hay que jugar a ser otro,
ser un gran actor de sí mismo,
lo cotidiano es un gran escenario.
Al igual que en un gran teatro
el actuar será siempre diferente,
fuegos artificiales, vivencias demenciales.
Hay fantasmas que se niegan a morir,
irrumpen en momentos sin historia,
pero, el sueño que se persigue,
vive a pesar de los desmayos.
Ser Hamlet o un Otelo,
dar rienda suelta a las pasiones
ser el personaje sabiendo que soy otro,
¡eso es la vida como un teatro!
Si acaso dormir en los armarios
y preguntarse a sí mismo:
¿Hasta dónde un hombre
es capaz de inventarse?

Eva y Adán
I
De nada sirve que hayas olvidado
en aquel paraje solitario,
las vivencias de dos enamorados,
que locos y en plena adolescencia
mataran el sueño de un eterno mañana.
Ser tu oponente y tú la derrotada
o tú la oponente y yo el derrotado.
¡Es un juego, de un bello abecedario!
II
¡Nada es difícil como lograr lo imposible!
El amor es un imposible o es el inicio
de lo cotidiano, de la lucha dominante,
del más fuerte… el más astuto,
amar aquel ser que todo lo creó,
adentrarse en los bosques,
porque la voz de Dios necesita silencio.
III
¿Dónde tomar la palabra
que ilustre la ausencia?
Si huyeron a esconderse,
en el vacío de las pupilas.

Enrique Flores Amastal

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