Enrique Flores Amastal Ciudad de México
INSTANTE ETERNO
Desdoblando los recuerdos,
descubro la desnudez de tu cuerpo,
aquel adolescente presente
que, a falta de otra cosa, vive
la entrega mutua en silencio.
Solo el instante eternizado,
por dos jóvenes corazones
que son la dimensión de lo posible.
En el momento de verte
el tiempo se detiene, somos eternos,
el infinito cubre tu desnudez
y deja tus muslos al descubierto.
En la dimensión del recuerdo
no hay edición, tampoco olvido,
no hay consumismo, no hay demanda,
simplemente es, y sigue siendo vida
en acción.
VISITA
Nuevamente me visitas en sueños,
en aquel paisaje onírico,
vuelas como si fueras mariposa,
lo verde del bosque donde habitas
es sensual, veo volar tu bella cabellera,
caminas sin tocar el suelo, eres y no eres,
sonríes seductoramente, y sigo tus pasos.
Envuelves tu cuerpo
en velos transparentes, me seduces.
DE SOLEDADES TIERNAS
Cuando el viento me trae tu voz,
añoro tu cuerpo.
No hay silencio que grite tu ausencia,
el verso es inútil como inútil la palabra.
El silencio es mejor y precede a la muerte
ese camino que no tiene retorno.
Cómo duele ver tu dolor
y no poder compartirlo como el pan y la sal
aunque de soledades tiernas
se vista el invierno.
El llanto es un rocío que refresca
y viste las mañanas alegres
con emociones, recuerdos en el rostro.
Hay un cordón umbilical que da vida
a aquellas soledades donde el viento
me trae tu voz, pero no tu cuerpo.
Enrique Flores Amastal










