Papel, tinta y verso…

Enrique Flores Amastal. Ciudad de México

La Dictadura

La sociedad humanista molesta
la voz de un solo hombre basta
para declarar la guerra
el imperio busca la destrucción
si no la escuchan.
La bestia se nutre de sangre,
sangre es el precio de todo;
las dictaduras se disfrazan de democracia
las guerras las justifican,
ninguna guerra es humana,
es el derecho para asesinar.
Se grita la sinrazón del poder,
los ayes infantiles no importan
las cloacas se llenan de inocentes,
los esbirros descargan su ira,
ira inoculada con jeringas,
petrifican la conciencia.
El quehacer destructivo se presenta,
el hombre ya sin fe destruye su destino,
asesina a su planeta.
Los Ángeles

Los ángeles descansan
tirados en los prados,
son parecidos a los humanos,
hay solo una diferencia: vuelan.
Los ángeles cantan al creador,
los hombres cantan canciones al amor,
a la pasión, a la desesperanza.
Un ángel camina y despega los pies,
flota, pero no se da cuenta.
Un hombre jamás los pies despega
hace caminos al andar.
Uno se va muriendo

Uno se va muriendo
poquito a poco,
con ese caminar cansino
como si no pasara nada.
Cuando los que te quieren
te dicen adiós, sin darse cuenta,
poco a poco dejas de existir.
Tu voz interior te dice que existes
pero tu mundo se llena con recuerdos,
insomne buscas tus amores
y abres anaqueles olvidados.

Enrique Flores Amastal

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