Enrique Flores Amastal Ciudad de México

SIRENAS

No olvido mi sueño con sirenas

quise averiguar si eran mitad pez

pero sus cuerpos son perfectos

nunca les pregunté si sabían nadar.

En esas arenas doradas

de playas vírgenes, primitivas,

donde solo el viento y las olas

son espectadores de esas bellezas

de sus bailes hipnóticos y cantos.

Bailes sensuales, sentidos cubiertos

cantos que el viento disuelve

y surgen las danzas milenarias

que los hombres dicen: son cuentos.

INTERNAUTAS

Porque las piedras saben tu nombre

callan con el canto de los grillos,

la Ceiba se enorgullece por cobijarte

en aquellas tardes soleadas.

Bajo su sombra generosa

las aguas del río, se llevan

tus tristezas, tu ramo de flores silvestres

navegan, te dicen adiós, sonríes,

en tus redes sociales escribes:

“Otra vez libre, sin compromisos”.

Tu perfil es elocuente, cabellera dorada,

ojos brillantes, labios sensuales.

Los internautas, como abejas a la miel

escriben; unos románticos, los menos,

otros con lenguaje soez,

pero para todos existe la posibilidad,

una línea tuya: ¡hola cómo estás!

En tu cerebro se gesta una fantasía

te miras al espejo, en bata de dormir,

te dices entre dientes ¿Soy deseable?

ves el celular 60 mensajes: 

¡Claro que lo soy!

FLORECES DE NOCHE

Eres escurridiza,

floreces de noche,

perfumas tu espacio,

te escondes de día.

Te miro desde la ventana

 no te comprendo.

Enrique Flores Amastal

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