Enrique Flores Amastal Ciudad de México
Todo fluye
Todo fluye, todo fluye,
nada se detiene;
tampoco es cierto
que sean las seis de la tarde.
Ayer y hoy, con una copa de vino
tratando de visualizarte.
En soledad, sí, pero rodeado
de un ruido infernal de autos,
motocicletas, pero el silencio
está en el alma, etérea
como el aire.
El tren silva en la llanura
citadina; llegan los recuerdos
bajan de los vagones
y buscan un lugar en la mesa.
El tren avanza, ellos se quedan,
es un andén desangelado
que los demonios no visitan.
El búho ulula, la noche
es amiga de los recuerdos
que duermen a deshoras
con botella en mano.
Te busco en los espacios
Cuando pienso en ti,
escribo un poema.
No te busco en la distancia,
te busco en los espacios
del abecedario, del pensamiento,
porque ahí has estado oculta
y mi conciencia te encontró.
Ahora existes, habitas silencios
el aire que respiro,
en aquella habitación
donde el tiempo no tiene historia,
donde la llave del amor, lo guarda
el alma y la clave de acceso es el beso.
Hay certeza en el vacío,
cuando pienso en ti
escribo un poema.
Enrique Flores Amastal










