Papel, tinta y verso…

Enrique Flores Amastal. Ciudad de México

Mujer perfecta

Eres la mujer perfecta

con tus grandes ojos verdes,

poseedora de mares ignotos

descanso cotidiano del

guerrero.

Eres un sueño y

vives en la inconsciencia

donde todo es posible;

lugar de amores prohibidos.

Espacio donde el viento te dibuja

y miro, absorto, los velos que te cubren;

en vano ocultan lo que todo es posible:

un lugar de gaviotas y

corsarios.

Será que siempre te he

soñado

y en mi sueño eres perfecta

al despertar, te has ido

y sólo encuentro mi soledad.

Misterio de la vida es,

contemplar las flores,

disfrutar su fragancia

y eres tú quien se prodiga.

¡Ah el viento! Si el viento,

con su libertad a cuestas,

vuela en hombros mi

esclavitud

y ese es su sino.

No hay poro de tu piel

que no conozca,

te conoce desde siempre

estuvo en tu nacimiento,

disfruta tu aliento

te mima en sus oleadas

tiene sabor a ti.

En cada beso se recrea

te envuelve, te aprisiona.

Mujer perfecta,

tus grandes ojos verdes

son los faros

que guían mi barcaza

en aguas turbulentas,

saladas como mis lagrimas

sé la estrella que me alumbre

y dé alegría al corazón

contrito.

Enrique Flores Amastal

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