Papel, tinta y verso…

Enrique Flores Amastal Ciudad de México

Morderé tus cabellos

Morderé tus cabellos

con olor a almizcle,

inhalaré profundamente,

       lentamente,

para que el olor amaderado

se instale en mis pulmones

y cerraré los ojos a propósito,

para que la noche nazca

y pueda descubrirte.

En esa letárgica agonía,

el placer como la muerte

y la vida, son al mismo tiempo.

Tú, como gran sacerdotisa,

lucubrarás los encantamientos

aquellos ancestrales cantos

que la noche sabe oír de sobra

y las cigarras enloquecen.

El sexo solo es una confirmación

de aquello que trasciende.

El hombre y su     

destino

El destino del hombre es

volver y piedra cal y lodo

reconstruir su torre de Babel.

Con su caminar cansado,

con manos encallecidas,

pegar ladrillo con ladrillo.

Los dioses moldearon

el destino: servir y trabajar.

Es un caballero andante

descubre horizontes,

es dueño del azul del cielo

y de los vientos,

del canto de los pájaros,

y lo más trascendente:

de su historia.

Enrique Flores Amastal

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