Enrique Flores Amastal Ciudad de México
Es mujer el olvido
El olvido frente a mi habitación
me invita a entrar en sus dominios,
sonríe, se muestra amable conmigo.
Si acepto, te perderé para siempre,
hay una imagen tuya en mi pensamiento
la memoria deletrea tu nombre
y el aroma que perfuma tu piel
ondea banderas frente a la pupila,
como el día del encuentro.
Es mujer el olvido con una belleza
sobrenatural; con su ademan femenino
me muestra un camino.
Hace un ademán y miro
el cielo azul con cúmulos blancos,
postal divina, así son sus dominios.
Me resisto, tomo tu foto
y estás junto al lago, luces
un vestido rojo, no te olvido.
Eres como un cuento infantil
que me contaban de niño,
con un aro y un alambre
soñaba contigo.
Insensatez cotidiana, viejas
cavilaciones,
pero no te olvido.
Eterno presente
Sólo quiero vivir, ser feliz,
no pensar en el mañana
vivir en un eterno presente.
El pasado es lejanía vivida
el futuro no sé sabe qué será,
vivir intensamente el presente,
presente, presente, presente.
¡La música es la esencia del alma,
el tiempo no tiene medida!
Amar es el camino auténtico,
profundo, con mayúsculas, creativo.
No olvido que somos uno,
somos el sueño del universo.
A pesar de los colores de piel
geografías y distancias
somo iguales en el alma
y los ojos son el faro del camino
Enrique Flores Amastal










