Enrique Flores Amastal. Ciudad de México
Tú me haces falta
Me hace falta ahora,
pero tú, aun no llegas,
mi hora no es tu hora,
el tiempo lo vivimos
de diferente manera.
El teléfono permanece mudo
preludio de ventiscas y tormentas.
Comprendo que mis dolores
los vivo en soledad.
El búho calla, y la noche
tritura el alma.
La espera
En esta desquiciante espera
escribo poemas para perder
el tiempo.
El asombro es fatal,
como un sepulcro en espera,
los recuerdos espinan el alma
y ella solo añora un descanso.
Tenderte, aflojar el cuerpo,
mirar el infinito que no duerme,
no sueña, solamente, crea.
El sexo inventa el tiempo
le da forma, un cuerpo nuevo
pero también le crea mortaja.
Mi casa es una colección
de insepultos, soy uno de ellos.
Soy la suma de los que
me antecedieron, qué pena
confesar que no enterré
a mis muertos.
El viento
Recorro las calles
con las manos en los bolsillos.
Llego al Jardín Río de Janeiro,
tomo del viento tu aroma,
y me entrega en un sobre tus sueños.
¿Cuántas calles de la Roma
fueron testigos de la historia?
Cuántos silencios se volvieron
locos y guardaron el secreto.
Estoy aquí rezo por ti, en silencio.
Enrique Flores Amastal










