Papel, tinta y verso…

Enrique Flores Amastal Ciudad de México

Guerreros Águila

Hoy he sentido la ausencia de un sueño

aquel que diseña senderos

y muta en un bosque de coníferas

acompañada de flores

que visitan los colibríes.

Aquellos sueños adolescentes

donde bastaba cerrar los ojos

para ver el sendero a caminar

con el viento ondulando los cabellos.

A muchos kilómetros de distancia

contemplo montañas, guardianas

de vestigios de antiguos habitantes,

aquellos guerreros águila que me precedieron.

Los sueños convertidos en realidad

visten otros ropajes, coronan la cabeza

con plumajes de hermosos colores,

hieráticos frente al sol, ofrendan su vida.

Una Cabellera

Aquella cabellera tuya,

con olores a jazmín,

me traen el recuerdo de la infancia.

Aquel amor infantil

de cabellos rubios y piel blanca,

sonrisa de siglos, en un instante.

El círculo se cierra,

en estos años de tanta tecnología,

donde la escritura es complementaria,

con comunicación instantánea,

ya no hay fronteras,

pero el espíritu permanece en silencio,

sigue utilizando el pensamiento

para decir lo más elemental: te amo.

Los adioses

Dónde guardar los adioses

para que duerman tiernamente.

Con el rímel de tus pestañas

escribo un poema:

No imaginar, no soñar,

hacer posible lo imposible.

Enrique Flores Amastal

Compartir:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *