Papel, tinta y verso…

Enrique Flores Amastal Ciudad de México

Te sigo buscando
Te sigo buscando
a pesar de poseer tu cuerpo
se ahonda mi tristeza
y la soledad acicala mis cabellos,
porque en cada boca, en cada beso,
te sigo buscando.
En aquellas entregas furtivas
busco aquella que fue
y que no encuentro.
Nos tocamos,
dibujamos caracolas en los cuerpos,
nos poseemos como el agua
posee a los bañistas
que van en busca de sus sueños
Perdidos.
Por qué será que, como tantos,
busco en esas playas
donde vivimos el encuentro,
y no puedo entender
que fuiste y eres
mi primer sustento.
Cantan los cenzontles,
los colibríes se alimentan con néctar
de aquellas flores que están en tu mesa,
pero mi alma contrita vaga por los caminos,
las noches con luz de las estrellas,
con el viento que ondula tus cabellos,
pero tú, no estás, solo tu imagen en la
televisión, en la pantalla idiota
que también te aleja
y me deja en aquellos viejos
caminos de la ciudad
que, con tantos romeros,
los pasos se pierden en el asfalto.

Espadas flamígeras
Cuando se es viejo,
el presente se vive con ansiedad,
los sueños siguen, llegan
como niños juguetones, sonríen,
te animan a seguir los caminos,
te prestan sus espadas flamígeras,
antes de llegar al final.
Te piden que no pierdas la inocencia,
que no olvides la sorpresa,
porque en tu vida, has vivido bellezas
y con ellas has alimentado tu alma.
Te invita a jugar con sus aros,
a formar barquitos de papel,
a mojarte bajo la luvia.
Deja que la lluvia se lleve
tus dolencias, y juega con tu aro,
moja tus pies en el agua,
juega con barquitos de papel.

Enrique Flores Amastal

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