Papel, tinta y verso…

Enrique Flores Amastal Ciudad de México

Gotas de rocío
Con este sol a rajatabla
la soledad, como la sed, aumenta,
no hay algo más valioso
que una gota de agua fría.
No, no es el desierto, nada de eso,
sólo es la angustia del olvido,
del hastío, recuerdo
de aquellos bellos tulipanes
floreciendo en tu jardín, en tu cuerpo,
hermanados con las orquídeas.
La huella de tus manos se ve
en su florecimiento,
bellas, deteniendo el tiempo.
La historia calla y disfruta del día
te regala tiempo, genera el recuerdo,
nada de lo vivido es inútil,
antes del olvido.

Tus labios
Porque en tus labios
está el conocimiento,
como el amor brota
en cada poro de tu piel.
Para conocerte debo deshojarte
como una flor de pétalos sutiles,
ofrendas tu aliento al toque de tu boca,
miro tus ojos y como tu aliento,
beso tus labios y es una lluvia
ligera de los bosques.
Ríos, calles, bosques de coníferas
silencio roto por tus pasos
saberes de vida, en aquellas
lejanías, donde el grillo
también canta como
si el encanto de tu cuerpo
también él lo disfrutara.
Creces cuando no es necesario,
la mirada infinita sin lujuria
es un encuentro de dimensiones
fuera de la tierra y de lo ordinario.

Enrique Flores Amasta

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