Enrique Flores Amastal Ciudad de México
Quiero vivir
Desde tu lecho: ¡Quiero vivir! Dijiste
Y con tu lucha contra el dolor
sentías la vida correr por tus venas
con aquellas mariposas amarillas
que de algún lugar llegaban a tu ventana,
tocaban con sus alas los cristales
Infundían esperanza y alegría.
Aquellos girasoles quietos en el cuadro
diciendo, hoy surge el futuro
y el viento envuelve tu cuerpo
y muestra la desnudez de tus senos.
Solo quietud y esperanzas,
madre ceiba, tierra santa,
Aun no debo volver a tu seno,
quiero correr detrás de mariposas
dejar que el viento juegue mis cabellos
y muestre la totalidad de mi cuerpo.
Ángel caído
Ángel caído en el lugar equivocado,
no siempre amanece
con la misma intensidad para amar.
Tu palidez me pide calma,
niña de los ojos color violeta, espero.
Vergel de encantos sublimados,
doncellas sufrientes
en lagos de aguas transparentes,
quietud virginal.
Ansiedad
Vuelven los deudos,
atormentan el alma
la música de esos tiempos
renuevan alucinantes recuerdos,
esos tiempos, casi infantiles,
con los sueños bajo el brazo
mirando de frente lo que no será.
El aire llena los pulmones
y siento flotar infinitas posibilidades
y muchas no serán, sólo ausencias,
desilusiones.
Enrique Flores Amastal










