Enrique Flores Amastal Ciudad de México
Está siempre presente
Conforme pasan los días
el rostro toma la forma
del árbol del que proviene;
los rasgos de la cara
se definen y se parece
al padre… ¡No se ha ido!
¡Está siempre presente!
Larga noche
Limito al olvido
para volver a vivir
en ese engañoso recuerdo.
Ver en retrospectiva
tus bucles, tu sonrisa,
el café en tus labios,
con el mismo ritual
donde devotamente
tomo tu mano
y colmo con besos tus sueños.
En esta larga noche
donde lo masculino y lo femenino
languidece, y ni siquiera es cierto
que sean las cinco,
porque los gallos
aun guardan silencio.
Falta tiempo
y lo detengo a propósito,
para que no huyas
como mariposa asustada.
El viento lucha con el colibrí
que no puede detener
su vuelo y contemplarte.
El olvido al igual que la eternidad
se dan la mano y marchan
en silencio;
no entienden los juegos,
nunca han sido niños.
En esta larga noche
de ojos abiertos como tecolote,
pesa el vacío, y es frío,
impersonal y perenne.
Solo el calor de tus labios
infunde vigor y mantiene
en pie, este cuerpo que
por momentos se da por vencido,
tu aliento me devuelve
lo soñado, me redime
de aquellos pecados
que tú ya me has perdonado,
en esta noche con los ojos
muy abiertos… ¡Te deseo!
Enrique Flores Amastal










