Papel, tinta y verso…

Enrique Flores Amastal Ciudad de México

Cerro del Judío
Montaña esplendida
circulada con magueyales
nopaleras en sus faldas.
Te yergues desafiante
y das alegría, luz y color
al horizonte.
Pachuca es tu tierra,
aunque no existiera
el nombre, cuando
las capas terrestres
te formaron,
pero naciste y vives
feliz en ella.
Ahí frente a ti
con esa gallardía mexicana,
crecen tunales en tus faldas,
y las adoptas como tus frutos,
alimento nutriente al caminante.
En tu fauna hay conejos
y cantos de tórtolas
que endulzan el aire,
el viento también canta con ellas.
Tus amaneceres son limpios
y lo disfrutan tus habitantes,
adultos los magueyes
te brindan su aguamiel,
dulce generador de neutle,
delicia de dioses, acompañante festivo
de fiestas patronales.
Cerro del Judío,
como buen padre, ofreces
tu cuerpo, tu sangre
para que tus hijos vivan mejor.
No te comprenden, te destruyen
poco a poco y te das sin desfallecer.
Cuando pasen los años
y tú no seas ya, parte del paisaje
te recordarán con tristeza
¿Qué son los años para ti?
Solo un instante de tu vida.

Enrique Flores Amastal

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