Roger Heli Díaz Guillén

Tuxtla Gutiérrez, Chiapas

Políticas públicas que polarizan a México

Se publicó recientemente un texto titulado”“Neoindigenismo y 4T”, donde destacan la situación en que se encuentran los pueblos indígenas con relación a sus derechos humanos, territoriales y el ejercicio de su Autodeterminación.

Con preocupación fundada, el Gobierno Federal da continuidad a la inobservancia de derechos y no atención integral de los pueblos indígenas por los Gobiernos en décadas; motivando a la reflexión y opinión en el tema.

En el Nuevo Gobierno, a tres años de su gestión, destacan políticas públicas de combate a la pobreza y generación de economía del Estado, para subsidiar la operación de una administración austera y compartir la riqueza generada, con los pobres.

Se delimita estrictamente el ejercicio de Gobierno al marco de la democracia para la legitimación y continuidad del “Gobierno de la transformación”, empoderando la participación de la ciudadanía, denominada “Pueblo” en el discurso, compartiendo mediante programas sociales la “riqueza negada.

 Esto, omitiendo y/o negando en su actuar que en la “riqueza negada”, también están considerados los Derechos Humanos Colectivos, relacionados con la Tierra, la Naturaleza y la Cultura, correspondientes a grupos sociales diversos como son los pueblos históricos, comunidades indígenas, ejidos, comunidades agrarias, centros poblacionales, etc., de los que existe evidencia que le ha sido negado su debido ejercicio y lagunas en el derecho, que urgentemente requiere de la intervención y atención prioritaria de los Poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial.

El planteamiento invita a que los Gobiernos volteen a ver que a los mexicanos no solo se nos categorice como ‘pobres’ y ‘población vulnerable’ para ser atendidos, somos más: somos pluricultural, multifacética, territorial, biodiversa y poblacionalmente, diferentes.

Somos una Unidad Nacional que reclama Bienestar Social y ello va más allá de comer. Las categorías de ‘pobre’, ‘población vulnerable’, ‘regiones pobres’ entre otras, nos polariza, excluye y discrimina a muchos(as) mexicanos(as) de las responsabilidades del Estado.

Debe verse al ciudadano como ente y/o Sujeto de Derecho en su bienestar de vida, vinculado a la Naturaleza, la Cultura y el Territorio biodiverso, atendiendo otras cuestiones del “Ser” y del “Ciudadano” trascendiendo su individualidad.

La priorización política de “Primero los Pobres” no está mal, pero podemos estar mejor si se atiende la integralidad de la “Pobreza” en el marco del Bienestar Social, que no solo es una condición socioeconómica, sino también condición de espacios, poblaciones, ejercicio y beneficio de los derechos humanos, que es más de los que se han priorizado como los derechos al trabajo, alimentación, salud, educación y justicia.

La 4T necesita transitar del ‘Sujeto Pobre’ al ‘Sujeto de Derecho’, para ver con otras lupas al todo nacional pluricultural, que espera por la vida y la paz. Todos somos México.

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