José Natarén
Tuxtla Gutiérrez, Chiapas
Con motivo de la celebración por los 88 años del poeta, presentamos otro fragmento de la entrevista que concedió al proyecto Palabra en Movimiento.
J.N: ¿Qué sitio tienen la ciencia y la tecnología en su pensamiento, obra y cotidianidad?
O.O: No soy un conocedor profundo de la ciencia ni de la tecnología, pero sí tengo mucha curiosidad e interés -no solamente como un ser social, sino también para mi poesía- de tratar de acercarme y conocer cuestiones de astronomía, de astrofísica, de física cuántica, que no entiendo mucho. Leo artículos sobre los últimos descubrimientos. Por decir, sobre ciertas cuevas con pinturas rupestres o sobre los telescopios electrónicos de Atacama. Me interesa leer sobre fauna y flora, no solamente de Chiapas, que es riquísima, sino de México y de algunas otras regiones del mundo. Una de las grandes ventajas para un escritor de poesía, son los medios electrónicos actuales. Vamos a hacer una especie de analogía: Rubén Darío, para investigar algo que podía ser incorporado a su poesía, tenía que ir a las bibliotecas y ahí trabajaba como lo han hecho los escritores de todos los géneros. Ahora tenemos la posibilidad de desplegarnos por todo el mundo virtual, seleccionar lo que nos interesa.
Por ejemplo, si voy a escribir sobre una hormiga, o si una hormiga va a estar dentro de un verso mío, dentro de una estrofa, dentro de un poema, investigo un poco sobre la hormiga. Me he encontrado con información que los biólogos conocen muy bien, pero uno como es ignorante de tanto, me sorprendo y digo: ¡esta maravillosa hormiga! Para resistir, el macho se convierte en hembra, produce ovarios -porque ya no está la reina- y se convierte en una reina madre. Si logro captar lo mejor posible, entonces lo incorporo a mi poesía, y es también como si fuera un acto amoroso.
J.N: Este encantamiento o asombro ante los hallazgos del poeta -el que ejerce la más inocente de todas las ocupaciones, como decía Hölderlin- me lleva a la pregunta: ¿Cómo es la relación del poeta con las otras disciplinas artísticas?
O.O: Los poetas actuales no debemos ser inocentes. Después del Holocausto y de la bomba atómica, es imposible ser inocente. Entiendo, por su puesto, cómo lo decía Hölderlin y cómo lo decía también Rainer María Rilke. Inocencia, que es una palabra muy interesante ¿hacia dónde nos lleva? Al surgimiento del mundo. ¿Qué es lo que quiere decir? Lo primero. Ante esto, sí cabe para un poeta actual. Esto se encadena con la pregunta anterior. La inocencia también es un campo de ignorancia y qué bueno que de esa manera sigamos siendo inocentes. Siendo poetas o no, sigamos siendo inocentes ¿para qué? para tratar de acercarse a la dureza, a una realidad tan dura como la que estamos viviendo en estos momentos en México y en el mundo.
Todo el encantamiento al acercarse y tener conocimiento de otras artes -ya sea porque se ha escuchado mucha música o se ha visto mucha danza o se ha leído o se ha convivido con otras culturas, culturas indígenas, con otras culturas de otros países- y contacto con las distintas ciencias, con las distintas posiciones que cada persona tiene, propicia la posibilidad -y únicamente posibilidad- de incorporar un poco de ello a la poesía; aunque la poesía, en estos momentos, tampoco tiene aquello de abarcar todo como decía Walt Whitman: “…un cosmos, el hijo de Manhattan…”. Eso correspondió a un momento muy importante: la transformación de los Estados Unidos. Esa inocencia de la que estamos hablando, debe convertirse en sencillez para acercarse a los objetos, para acercarse a la realidad, aunque no hagamos una poesía sencilla.










