Jorge Éver González Domínguez
Chiapa de Corzo, Chiapas
Los Parachicos bailan con el corazón.
Quince de enero, primer día que los Parachicos salen a bailar en honor al Señor de Esquipulas.
Después de dos años de no salir, este 15 de enero revestidos de fe, muy de mañana desfilaron a casa del “Patrón” para acompañarlo a las actividades religiosas, así comenzó la Fiesta Grande en Chiapa de Corzo.
Luego de acompañar al Señor de Esquipulas de la Parroquia a su nicho en la Iglesia de San Jacinto, se desbordó la alegría y la devoción religiosa.
La danza se apoderó de las calles, la tradición escribió un renglón más a la historia y no hubo habitante alguno que pudiera resistir al golpe de la fiesta.
Vestido de Parachico, el pueblo caminó hacia el sincretismo religioso, donde sus raíces cada año son más profundas.
Con el carrizo y el tambor, el “Patrón” encendió las calles al lanzarse hacia el mar de gente que veía con asombro los brazos de una tradición.
Los Parachicos danzaron al son de una música que viene de sus ancestros, lo hicieron con el corazón, los gritos salieron del pasado, de la historia, del camino de la vida.
El chinchín apuntaba al cielo, mientras los zapateados retumbaban la tierra para recordarle que somos de su propiedad.
Miles de colores acompañaron al recorrido, los cohetes despertaron la tranquilidad del cielo y sus habitantes sintieron la sistólica alegría en los poros de su alma.
Así, la Fiesta Grande en Chiapa de Corzo regresó este 15 de enero con un mosaico de colores.










