Diario 24 Horas / Sarai Salazar
En redes sociales todo parece tener nombre nuevo, etiqueta nueva y hasta comunidad propia. Ahora circula una palabra que ha despertado curiosidad, confusión y uno que otro debate encendido: therian. ¿Moda pasajera o concepto con historia? Lo cierto es que el término ha comenzado a sonar cada vez más fuerte, especialmente entre jóvenes, mientras muchos otros se preguntan de qué se trata.
El fenómeno de los therians, personas que se identifican profunda y de forma involuntaria como un animal específico, ha desbordado los límites del internet de manera desmedida, instalándose en el espacio público, especialmente en ciudades como Buenos Aires, Lima, Santiago, México, entre otras, generando gran debate.
Un therian es alguien que afirma tener una conexión interna profunda con un animal específico -como lobos, felinos o aves- y que siente que su identidad trasciende lo estrictamente humano. Esta identificación no implica necesariamente una creencia física, sino una percepción espiritual, psicológica o simbólica.
Origen
etimológico de la palabra
El término proviene del griego antiguo “thrion”, que significa “bestia” o “animal salvaje”.
De esa raíz también surge la palabra therianthrope, “terantropía”, una palabra compuesta por Therion y artrópodos, que alude a la transformación o combinación entre humano y animal en mitologías y relatos antiguos.
La teriantrópica aparece en múltiples culturas. En la mitología griega, por ejemplo, dioses como Zeus adoptaban formas animales. También existen representaciones híbridas en el antiguo Egipto y en tradiciones chamánicas.
¿De dónde surge el uso moderno de ‘therian’?
El uso contemporáneo del término comenzó a consolidarse en foros de internet durante la década de 1990, cuando comunidades en línea empezaron a hablar sobre identidades no humanas. Desde entonces, el concepto ha evolucionado dentro de espacios digitales, diferenciándose de la mitología clásica y enfocándose más en la identidad personal.
Aunque vale destacar que esta idea no es nueva del todo, forma parte de una subcultura más amplia llamada Otherkin, que incluye identidades no humanas como seres mitológicos, fantásticos o alienígenas.
En tanto que, si bien esto ya tiene algunos años, hoy en día la palabra se ha relacionado con una subcultura que se ha viralizado en plataformas digitales y por la cual se ha abierto el debate en las últimas semanas acerca de la identidad, espiritualidad y autopercepción de las personas, quienes no solo se visten, sino que se comportan como algún animal.










