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Tuxtla Gutiérrez, Chiapas
El pasado 22 de julio del presente año, el Instituto Tuxtleco de Arte y Cultura (ITAC) en conjunto con la Mayordomía Zoque de Tuxtla Gutiérrez, la Asociación de Cronistas del Estado de Chiapas y el Movimiento Ciudadano por la Cultura (MOCICULT), rindieron un merecido homenaje póstumo al excelente compañero y amigo de todos, el profesor Rosel Hernández Mendoza, un hombre surgido del esfuerzo y que presumía con orgullo su sangre chiapaneca y zoque.
Ante un lleno total donde se respiraba el calor humano, la sala principal de la Casa de la Cultura “Luis Alaminos Guerrero” fue el magnífico escenario para tan significativo evento, donde se dieron cita la familia y los amigos cercanos del RUSO, como a él le agradaba que le dijeran.
Al inicio y final del programa, se disfrutó música tradicional de tambor y pito, con el Primer Músico Cecilio Hernández al frente; se interpretó el Corpus Cristi que tanto le agradaba al RUSO, recordando que el profesor era con mucho orgullo, tamborero y 2do Ramilletero tradicional.
De esta manera, con mucha emotividad y con quebrantamiento de voz, se desgranaron las participaciones bajo la conducción de la Ing. Susana Zúñiga, Coordinadora de Tradiciones y Cultura Zoque de ITAC; se dio inicio a las participaciones con el músico tradicional Lic. Jorge de la Cruz Velázquez; luego intervino el Maestro Ramilletero C.P. Oscar de la Cruz Megchún y de la Mayordomía Zoque, Rafael Pérez Ramírez.
Luego de presentarse un video de algunos compañeros de la crónica, participaron los cronistas: Concepción Ponce Aguilar y Roberto Fuentes, quienes plantearon las gratas experiencias vividas con el profesor. Por el MOCICULT, intervinieron en el primer bloque: Lupita Zepeda, Victoria Grimaldi y Diana Irene Velázquez y, en el segundo: Ana Karen Reyes, Ángeles Ramírez y Roberto Rodríguez, quien presentó un magnífico retrato en cuerpo entero del RUSO, con su tambor y vestimenta tradicional.
No cabe duda que la emoción trastocó profundos sentimientos entre los asistentes y se observaron algunas lágrimas rebeldes que aparecieron como señal de tristeza, recuerdo y reconocimiento; y más, cuando llegó el turno a sus hijos: la Lic. Paulina E. Hernández Ovando y el Lic. William Hernández Ovando quienes expresaron sus sentires y el orgullo de ser parte de esta herencia que sin duda, deja huella en nuestros corazones.
Siempre se ha comentado que la muerte definitiva, es el olvido. Estoy seguro, mi estimado RUSO, que tú vivirás por siempre en los corazones de tu familia y asimismo, en el de los amigos y compañeros. Solo te adelantaste, pero contigo, surgió una nueva estrella en el firmamento de los inolvidables.
Hasta siempre, mi apreciado amigo y ruego que el Altísimo te tenga a su lado disfrutando de su Gloria.










