Agencias
La dolomita es un mineral que forma cadena montañosas como la italiana de los Dolomitas, pero además es la protagonista de una peculiaridad que desconcierta a los científicos desde hace 200 años y que finalmente habría quedado resuelta.
La teoría y los experimentos que dan solución al llamado ‘problema de la dolomita’ se explican en un estudio, liderado por la Universidad de Michigan (EE.UU.) que publica hoy Science y que pone el acento en la importancia de las fluctuaciones dentro de un ambiente geoquímico.
La dolomita es un mineral compuesto por capas ordenadas de carbonato de calcio y magnesio que forma montañas como los Dolomitas o las de las cataratas del Niágara (EE.UU.) y que es muy abundante en rocas de más de 100 millones de años, pero está casi ausente en formaciones más jóvenes.
Además, desde que fuera descubierta en 1791 por el francés Déodat de Dolomieu, los científicos no han logrado crecer este mineral en el laboratorio en las condiciones que se cree que lo formaron de manera natural.
La aparente contradicción entre los antiguos depósitos masivos de dolomita en la naturaleza y su incapacidad para crecer en ambientes naturales actuales o en laboratorio ha resultado en el llamado ‘problema de la dolomita’.
“Si entendemos cómo crece en la naturaleza, podríamos aprender nuevas estrategias para promover el crecimiento cristalino de los materiales tecnológicos modernos”, según uno de los autores del artículo, Wenhao Sun, de la Universidad de Michigan.
Los investigadores presentan una propuesta “muy brillante” con un experimento “muy interesante” basado en la microscopía electrónica y cálculos computacionales, explicó a EFE el investigador Juan Manuel García-Ruíz, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), que no participó en el estudio, pero escribe en Science un artículo en el que lo comenta.
El equipo, formado también por científicos de la Universidad de Hokkaido (Japón), descubrió que para construir montañas con dolomita, esta debe disolverse periódicamente.










