Agencias
El anillo de escombros de RCW 86, remanente de la primera supernova registrada en la historia hace más de 1.800 años por astrónomos chinos, ha sido retratado por un telescopio en Chile.
La Cámara de Energía Oscura (DECam), instalada en el Telescopio de 4 metros Víctor M. Blanco de la NSF (National Science Foundation) en el Observatorio Interamericano Cerro Tololo captó el retrato único de lo que queda de una estrella enana blanca cuya explosión se produjo en el año 185 de nuestra era.
Alrededor de los bordes exteriores de esta imagen repleta de estrellas se ven unos filamentos difusos que parecen alejarse de un punto central, como los restos de un globo reventado.
Cuando la supernova apareció en el cielo, los antiguos astrónomos denominaron a este desconcertante fenómeno en el cielo nocturno una “estrella invitada”, que pudo observarse a simple vista en el cielo por unos ocho meses antes de desaparecer.
Esta supernova histórica, a la que los astrónomos denominan ahora como SN 185, se produjo a más de 8.000 años luz de distancia, en la dirección aproximada de Alfa Centauri, entre las constelaciones de Circinus y Centaurus. La estructura resultante, RCW 86, ayuda a esclarecer cómo evolucionaron los restos de la supernova durante los últimos 1.800 años. La visión de campo amplio de DECam permitió a los astrónomos crear esta inusual perspectiva de todo el remanente de supernova tal y como se ve hoy en día, informa el NSF en un comunicado.
Aunque el vínculo entre RCW 86 y SN 185 está ahora bien establecido, no siempre fue así. Durante décadas, los astrónomos pensaron que una supernova tradicional de núcleo colapsante -en la que una estrella masiva desprende material de sí misma al explotar- tardaría unos 10.000 años en formar la estructura que vemos hoy. Esto haría que la estructura fuera mucho más antigua que la supernova observada en el año 185 d.C.
Esta estimación preliminar se basó principalmente en mediciones del tamaño del remanente de supernova. Sin embargo, un estudio en 2006 descubrió que su gran tamaño se debía a una velocidad de expansión extremadamente alta. La nueva estimación se ajusta mucho más a una edad comparativamente más joven, de unos 2.000 años, lo que reforzó el vínculo entre RCW 86 y la estrella invitada observada hace siglos.










