Revaloremos nuestras premiaciones y reconocimientos

Roger Heli Díaz Guillen
Chiapa de Corzo, Chiapas
Los premios, recompensas y estímulos, han sido parte de las sociedades en la historia de la humanidad, siendo evidente su aplicación en la época medieval en triunfos en guerras y adquisición de nuevos territorios y tierras, como se narran en escritos y novelas, siendo en adelante instrumentos retomados por los gobiernos en estados-naciones para incentivar a ciudadanos y servidores públicos; como el caso de México, que el 23 de diciembre de 1975 promulgó y publicó la Ley de Premios, Estímulos y Recompensas Civiles, cuyo objeto es normar “el reconocimiento público que haga el Estado de aquellas personas que por su conducta, actos u obras merezcan los premios, estímulos y recompensas…” (art.1).
Desde hace 49 años, en México se considera en la vida nacional lo relacionado a premios, estímulos y recompensas, así como los premios póstumos o “post mortem”, después de la muerte; aunque no encontramos registro de celebración nacional reconociendo a mexicanos en las diferentes 13 áreas dispuestas por el articulo 5 de la ley, con última reforma del 3 de abril del 2024, aunque sí a diversas premiaciones a los trabajadores de la administración pública, manejándose esta ley como ejecutable en las diversas secretarias de estado para premiar y otorgar estímulos y recompensas a sus trabajadores.
La ley considera premiaciones a todos los mexicanos, persona física o moral, individual o colectivo y, en su artículo 6, establece 13 modalidades de premios relacionados con el trabajo y cultura indígena, como: Desarrollo comunitario, Medicina tradicional, Música, Danza tradicional, Literatura indígena y Equidad de género; servicios a la comunidad, cultura contributiva, merito forestal, merito cívico, protección civil, merito ecológico. Así como Premio Nacional de Cerámica (no tejido artesanía textil, ya propuesto en marzo del 2023 como reforma); aunque estas premiaciones corresponden a collar, cruz, banda, medalla, placa, venera, insignia, mención honorifica, nada que ver con recompensas y estímulos que se otorgan en la administración pública, la docencia y la investigación.
En el marco de la transformación en el tema de Bienestar Social, debería considerarse revisar los premios, estímulos y recompensas, para considerar un presupuesto destinado a los mejores hombres y mujeres del pueblo de México, con independencia de la practica gubernamental, donde en una fecha especifica de forma anual en un magno evento, se reconozca el trabajo de muchos mexicanos que cotidianamente trabajan en el humanismo y el trabajo social, así como en la resiliencia de los pueblos indígenas, pueblos históricos y pueblos culturales, otorgando los gobiernos nacional, estatal, municipales y pueblos, los premios, estímulos y recompensas; promoviendo el humanismo, creatividad, solidaridad, luz y esperanza de un mundo feliz.
Lo anterior debe considerarse una vía alternativa de impacto al ejercicio del presupuesto de bienestar social, ya que su aplicación trabaja en la conciencia y el deber ser del mexicano preocupado por el bien común y bienestar social. Estimula a la intervención social; creatividad, aportación y transformación del pensamiento necesario para mejorar la vida pública.
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Roger Heli Díaz Guillén

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