Roger Heli Díaz Guillen Chiapa de Corzo
Los bastones de mando en México tienen identidad en los pueblos indígenas, simbolizan no el poder -como lo afirman comentaristas al informar el presidente Obrador que entregará un bastón de mando a la candidata a la presidencia del república por MORENA, denominándola en lenguaje necesario en los tiempos políticos, como la Coordinadora de la Transformación de México- porque el poder en la cosmovisión indígena es supremo; simbolizando el bastón la autoridad que tiene luz, sabiduría, voz y liderazgo, reconociéndole un respeto y lugar en la estructura de organización, que es el poder terrenal absoluto.
Se afirma lo anterior, al observar al interior del Parlamento Nacional Indígena (del cual el suscrito es asesor y consejero nacional), la interpretación de los más de sesenta pueblos indígenas que subsisten en el territorio nacional que vinculan el bastón con la sabiduría; pero no con la verticalidad del poder, porque el poder es horizontal y social. Es del pueblo.
Lo expresado por el presidente es coincidente con el proceso de organización en que se trabaja actualmente en el Parlamento con los pueblos indígenas, atendiendo el fortalecimiento de la organización, gestión, representación social y legal de los derechos colectivos; existiendo en estas estructuras la denominación y encargo de Tlatuani Mayor y Embajador Plenipotenciario en el Extranjero, que seguramente en adelante se formalizarán ante la opinión pública, en pleno ejercicio a los derechos de autodeterminación de los pueblo indígenas, de construir su futuro y el fortalecimiento de sus marcos normativos y jurídicos, basado en una estructura de delegación de representaciones y responsabilidades; en ellos, sus poderes públicos que cabe aclarar: en ningún momento pretenden ser opuestos al orden nacional y del derecho; por el contrario, las formas reguladas y legitimas de los pueblos indígenas y afro mexicanos, es una base para el debido ejercicio de los Derechos Humanos.
En este marco, el anuncio innovador del relevo de gobierno mediante un “Bastón de Mando” a la “Coordinadora General de la Transformación de México” a meses de la elección federal del 2024, resulta ser más de algarabía, simbolismo, mercadotecnia y una forma inteligente de hacer campaña sin hacer campaña en tiempos de no campaña; ya que en sentido estricto, el Poder Ejecutivo nada tiene que ver con la práctica democrática o no del partido político que lo llevó al poder; por lo que en todo caso, el bastón de mando es más coherente que la dirigencia del partido le haga entrega a la coordinadora y/o candidata electa del partido y no el presidente, que todavía no ha concluido funciones.
Ahora bien, si el argumento es que el bastón es sinónimo y/o simbolismo de estafeta de la responsabilidad de dirigir la cuarta transformación en México, debemos precisar que la 4ta transformación para el Poder Ejecutivo, se traduce en “políticas públicas”; para el partido MORENA se traduce en “Mensaje político e ideológico”, motivo de intervención social; y para los ciudadanos, nos representa “Una Esperanza”, “Un cambio”, “Una Mejora”. Nada justifica en ejercicio del poder, la relación del ejecutivo con la candidata de MORENA; la acción de entrega de bastón puede ser de otra forma, con respeto político; sin confundir la gimnasia con la magnesia.
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