Dr. Jorge Alberto Rincón Acebo Tuxtla Gutiérrez, Chiapas
La biología carece de ética: solo sobrevive el organismo que puede adaptarse a los cambios.
Los principios éticos, la mayoría de ocasiones no se concretizan. Si se llevaran a cabo, habitaríamos en un mundo bellísimo, en donde se amaría a todos los humanos como a sí mismo. ¡No se agrediría a nadie! Aunque no tuvieras que comer, preferirías morir antes de apropiarte o emitir falsos testimonios.
Tu ideología impide que te apliquen sustancias biológicas, pero permites -al quedarte callado y no protestar- que se bendiga a ejércitos.
En España, en abril de 2021 se bendijo un submarino que será utilizado para la guerra.
Si tu ideología es amar al prójimo, ¡solicita que no haya guerra, no te auto dañes, aplica las reglas éticas: no apropiarse ni matar! ¡Práctica lo que dices! ¡No dañes a nadie y no te dañes a ti mismo!
Si es así, mis respetos: ¡creas un mundo mejor!
Aún se ignora que la vacuna se encuentra en fase 3 y se otorgó permiso de emergencia. ¡Vacunar al 70% de la población mundial, nunca se ha hecho antes! Se espera que se alcance la inmunidad de rebaño y se corte la cadena de transmisión. Hacerlo llevará años y si no se vacunan… ¡no ocurrirá!
¡Se acepta la fe y no se acepta la vacuna!
La disyuntiva es: ¡fallecer sin vacuna; probablemente no fallecer con la vacuna; o tener un cuadro atenuado! Aclaro: serán los menos. ¿Y si te toca agravarte y morir, como a incontables allegados?
Aún estamos en fase de experimentación, pero te va a dar más leve.
Si te vacunan no serás contagioso, sí portador. Si en tu mucosa oral hay una herida por una periodontitis, puede fallar el sistema inmunológico.
También eres un transmisor, un fómite o vector: el vehículo de transmisión.
La transferencia de información del ADN al ARN, de acuerdo al artículo 13 del Código de Oviedo, dice que no se modifique el genoma de la descendencia. Actuará sobre las células de origen en la sangre, no sobre los espermatozoides y óvulos. Los virus ARN se duplican utilizando la enzima transcriptasa inversa para utilizar tu ADN en las variedades de hepatitis, enfermedad que también se transmite por relaciones sexuales.
A diario penetran infinidad de virus que pueden llegar a modificar y quedarse almacenados en su genoma. Si hubieras llevado un curso de Biología o de Ciencias de la Salud en tu educación elemental, o hubieras puesto atención en ello, sabrías esta respuesta. No se desperdiciaría el tiempo en repetir.










