Romeo Duvalier Peña Román
San Cristóbal de Las Casas, Chiapas
Reynaldo Santos Gómez: Nació en el Cantón Zacualpa, Villa Comaltitlán, Chiapas. Hizo sus estudios de educación primaria y secundaria en la Colonia Hidalgo, Villa Comaltitlán, Chiapas, de 1976 a 1985. Obtuvo el primer lugar en el concurso de Conocimientos a nivel estatal en 1983. Posteriormente ingresa al Cobach Plantel 02 Escuintla, cursando sus estudios de 1985 a 1988. Ingresó a la carrera de Ciencias Agrícolas de la UNACH en Huehuetán, Chiapas, de 1988 a 1989. Posteriormente emigra al centro del país, al ser aceptado para estudiar Agronomía en la Universidad Autónoma Chapingo en 1989, concluyendo exitosamente su carrera de Ingeniero Agrónomo Especialista en Fitotecnia en el año 1994.
Luego de laborar en el Estado de México, Hidalgo y Morelos, regresa a Chiapas en 1996. Durante todo ese tiempo de estudios logró desarrollar su gusto por la literatura y la creación poética que ha cultivado hasta la fecha. Concluyó sus estudios de Maestría en Docencia en el año 2016. Su pasión es la creación literaria y la enseñanza de la tecnología.
Actualmente se dedica a la docencia y ha colaborado con la Revista Duvalier Voces de Chiapas trascendiendo la palabra. Forma parte del Grupo Literario Letras Escuintlecas, con quienes ha colaborado en la realización del Primer Festival de la Literatura y la Poseía Escuintla Corazón del Soconusco en marzo del 2018 y en el año 2019 del mes de marzo el Segundo Festival de la Poesía. Ha publicado el Poemario Andanzas de un Andariego Versos y poemas a la vida.
Prólogo: Sin duda, en este breve texto del escritor Ing. Reynaldo Santos Gómez se encuentra una amalgama de vivencias y de recuerdos que nos transporta a un tiempo sin tiempo. Una existencia donde se encuentra el ser en sí y para sí. El uno con el otro, el amor fraterno. Donde el poeta nos dice: “Hoy he abierto, de par en par la puerta de la mente y corazón, para iniciar la danza de los versos”.
Es sin duda el encuentro y reencuentro del poeta con ese amor fraterno, donde dice, toca mi puerta, que siempre estará abierta para ti.
Déjame soñar despierto de tus ojos o volar tan alto sobre el firmamento de un amor eterno. Es pues, el oficio de todo poeta que traslada con finura y ternura el final de un recuerdo y de cómo entreteje esa pasión. Como dice el poeta Reynaldo, bajo la forma de tus manos vive encerrada mi esperanza y culmina con la frase, tan solo tengo este mundo de ilusiones que yo escribo.
Así pues, el poeta afirma su mundo terrenal con lo espiritual y reafirma la tarde cae en la mar, vendrás pronto, porque todo recuerdo es remedio del alma.
El poeta nos transporta aún más allá cuando dice, mi corazón te pertenece ya bastante tiempo, ha sido tuyo desde siempre ¿A dónde vas? ¿Dónde está la luz que bien puedo ver?, caminante amigo empiezo aprender.
Es pues, una lucha constante de ser y dejar ser. Una enseñanza constante. El encuentro total con la luz del silencio, donde todo poeta busca para encontrarse con la palabra.
En hora buena. Para mi estimado y compañero de literatura Ing. Reynaldo Santos Gómez y como siempre, que el lector tenga la última palabra.
Poeta y escritor: Víctor Manuel Vázquez.
De poesía y poetas
Intento ser el bardo que te escribe versos;
el que escribe lento a la luz divina de la luna llena
con el fuego abrasador de su pasión dormida.
Hoy he abierto de par en par la puerta de la mente y corazón
para iniciar la danza de los versos imbuidos de pasión,
mas no sé si me amarás por las letras de amor
que en tu cuerpo y alma se convertirán en palabras,
para hacerte erizar de emoción y abrir los poros
de tu ardiente piel en los breves y eternos instantes
susurrando a tu oído al
decirte las cosas y los planes
que tengo contigo.
Te amaré con mis
besos y mis versos
procurando excitar la pasión con tan solo el roce de tus labios
y al mismo tiempo
acariciar tu hermoso cuerpo aún sin tocarte.
Sin lugar a dudas
también los poetas saben de pasiones intensas…
Esas que alguna vez se han escrito y leído,
mas lo mejor es lo creado con versos
y deseos haciendo realidad nuestros sueños primeros
de la incipiente vida.
Fundación
Armando Duvalier, A.C.










