EL IMPARCIAL
El Parkinson es una enfermedad neurodegenerativa que afecta el movimiento y la calidad de vida de millones de personas en el mundo. Aunque existen tratamientos para aliviar sus síntomas, estos no siempre resultan efectivos para todos los pacientes. Uno de los enfoques más utilizados es la estimulación cerebral profunda (DBS), que ha permitido mejorar el control de temblores y rigidez en muchos casos.
En los últimos años, la tecnología en este campo ha evolucionado con la llegada de la estimulación cerebral profunda adaptativa (aDBS). Este nuevo método se diferencia del tradicional porque ajusta automáticamente la estimulación según las señales cerebrales del paciente, permitiendo una terapia más precisa y personalizada.
A diferencia de la DBS convencional, que envía impulsos eléctricos constantes, la aDBS monitorea la actividad cerebral en tiempo real y solo interviene cuando es necesario. Esto reduce efectos secundarios y optimiza el impacto del tratamiento, proporcionando una alternativa más eficiente para quienes padecen esta enfermedad.
La Dra. Helen Bronte-Stewart, profesora de neurología y ciencias neurológicas, ha sido una de las principales investigadoras en este campo. Durante la última década, su equipo ha estudiado las alteraciones en la actividad cerebral de los pacientes con Parkinson, identificando patrones eléctricos anormales y explorando métodos para corregirlos. Su trabajo ha llevado a la reciente aprobación de la aDBS por la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. (FDA), marcando un hito en el tratamiento de esta enfermedad, pública el portal Revista de Medcina de la Universidad de Stanford.










