Debate / Aline Ordaz
Lo que comenzó como una jornada habitual de trabajo para un grupo de albañiles en la comunidad de San Pedro Jaltepetongo, en la región de la Sierra de Flores Magón (antes Cañada) de Oaxaca, se transformó en un descubrimiento histórico.
Mientras los trabajadores excavaban una zanja, el suelo cedió para revelar vestigios que habían permanecido en silencio durante siglos. El hallazgo, ocurrido a principios de enero de 2026, capturó de inmediato la atención de los pobladores locales, quienes inicialmente difundieron imágenes de las piezas a través de redes sociales y transmisiones en vivo.
Este territorio no es un espacio cualquiera; San Pedro Jaltepetongo se sitúa en una zona de transición entre la Mixteca y la región cuicateca, reconocida históricamente como un punto de contacto cultural fundamental.
Piezas de oro y cerámica: El “tesoro” que emergió de la tierra
La relevancia de este hallazgo radica en la naturaleza de los objetos recuperados por los trabajadores. Según los reportes iniciales, se extrajeron vasijas policromadas de fondo sellado, trípodes, pendientes y cuentas de oro, así como figuras artesanales y collares. Las fotografías compartidas por usuarios en redes sociales muestran piezas de cerámica aparentemente completas y restos funerarios que habrían formado parte de una ofrenda ritual de gran importancia.
Especialistas han señalado que las características de la orfebrería y la cerámica coinciden con el refinado trabajo artesanal de la cultura mixteca. Debido a la calidad de los materiales, se presume que el sitio corresponde a un entierro de relevancia social o ceremonial, lo que los pobladores han calificado rápidamente como el hallazgo de un “tesoro”.










