Tortuga esculpida en una cueva pudo haber sido objeto de culto

EL IMPARCIAL
Yolaisi García
La “tortuga cósmica”, que carga países o incluso el mundo entero en su espalda, aparece en mitos de creación en diversas culturas del mundo.
Ahora, una enigmática escultura de roca en forma de tortuga, descubierta en lo profundo de una remota cueva en Israel, sugiere que la adoración a esta criatura podría remontarse al menos a hace 35,000 años.
Se sabía que la cueva de Manot, en Galilea, había sido utilizada durante miles de años tanto por neandertales como por humanos. Sin embargo, se creía que sus habitantes permanecían cerca de la entrada, donde se han encontrado restos de carnicería y herramientas de sílex.
Recientemente, expertos han descubierto una gran galería en la parte más profunda y oscura de la cueva, que pudo haber sido utilizada como área de reunión para rituales.
En el corazón de la caverna, ubicada de manera prominente en un nicho, se halló una escultura tridimensional de tortuga o caparazón de tortuga, tallada en un bloque de dolomita, que parece haber sido el punto focal de la sala sagrada.
La parte profunda de la cueva consiste en una cámara amplia con un techo en forma de cúpula, cuyas propiedades acústicas naturales habrían sido favorables para reuniones numerosas.
Se encontraron rastros de cenizas de madera en estalagmitas cercanas, lo que sugiere que los humanos prehistóricos usaban antorchas para iluminar la cámara.

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