El Imparcial / Carolina García
En un ejercicio de imaginación visionaria, el inventor y físico inglés Archibald Montgomery Low delineó en su libro de 1925, “The Future”, una detallada proyección de cómo sería la vida un siglo después.
Low, quien de hecho trabajó en el desarrollo de los primeros aparatos de televisión en 1914 -a los que bautizó como “TeleVista”-, acertó al prever que la “máquina de televisión” superaría a los periódicos como la principal fuente de noticias y entretenimiento.
Anticipó que los pesados teléfonos rotativos de los años 20 serían reemplazados por “teléfonos automáticos” capaces de marcar el número correcto de forma eficiente.
Otra innovación doméstica que Low previó con notable precisión fue la del “altavoz doméstico”, un dispositivo que mantendría a las personas al tanto de las noticias y la información sin esfuerzo. Esta descripción se alinea de manera casi exacta con los asistentes de voz inteligentes modernos, como Google Home o Alexa de Amazon.
En un Reino Unido que dependía casi por completo del carbón y el gas, predijo con acierto que el “viento y las mareas” serían aprovechados para generar energía.
Además, aseguró que “la vida será mucho más fácil gracias a las máquinas que realizarán todo el trabajo pesado”, una frase que resuena profundamente con la automatización industrial y la robótica contemporánea.










