Edgar Colmenares Sol

Poeta, narradora y crítica literaria mexicana, ganadora del Premio Chiapas en el año 2018 en la categoría de Artes, entregado a personajes destacados en las Ciencias y las Artes.
En su trayectoria, estudió Periodismo y Comunicación Colectiva en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Tomó un diplomado de Periodismo Cultural en la Universidad del Claustro de Sor Juana.
Fue fundadora de El Shuti; jefa del departamento de Casas de la Cultura y directora de Culturas Populares en la Secretaría de Educación en Chiapas. Además de ello, fue jefa del departamento de Comunicación Académica, incursionó en una asociación enfocada en la peña literaria de Xinachtli, en conjunto con el grupo de escritoras de Juana de Asbaje.
Al recibir el Premio Chiapas, mencionó: “La poesía es una luz que me sigue y que yo sigo a todas partes, ella se convirtió en una especie de amiga y confidente, ella explora los paisajes más íntimos del ser humano… el poeta tiene la mágica misión de usar la palabra como herramienta de trabajo, así se encuentra con la hoja en blanco y la hace hablar”.
Se ha desempeñado en el ámbito académico y ha gestado diversos congresos en Chiapas sobre el estudio de la literatura femenina y chiapaneca y, de la misma manera, ha participado en festivales de poesía.
Impulsó la inclusión de las mujeres en encuentros y tertulias literarias en el estado de Chiapas. Su obra ha sido publicada a nivel local, nacional e internacional.
Poesía

Los que se van

Los que se van se van desvaneciendo, una especie de niebla los envuelve. Como visión de los fantasmas se diluyen tras la pared, como por un pasadizo sin retorno. Los que se van dejan estelas en el polvo, sin darnos cuenta, se vuelven sueños que se deslizan por nuestra memoria, se quedan en nuestros pensamientos reconstruyendo los sabores de su esencia. Los que se van se vuelven luz de luna iridiscente y se reflejan en los ojos de las aves. Nos hablan en susurros inaudibles, se esconden en la furia de los vientos o en las hojas que caen de los árboles. Los que se van y nos amaron y nosotros también un día amamos, intentan retornar por cualquier medio, regresan en el agua o el vino que tomamos y lo hacen tan solo por besarnos. Regresan en el aire que mueve nuestras ropas, en los ojos de alguien que nos mira con la misma mirada de aquellos que un día nos amaron. Y regresan, lo sé , regresan, tan solo por sentir que nos abrazan.

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