Escritor AEPCH: Mtro. Carlos Trejo Zambrano

Un espacio dedicado a la Asociación de Escritores y Poetas Chiapanecos, A.C.

Edgar Colmenares Sol. [email protected]

(Segunda parte)
Texto escrito por Socorro Trejo Sirvent.
A su regreso a Chiapas, ya casado con mi hermosa mamá María Luisa, se dedicó al comercio, donde tuvieron por muchos años una tienda de abarrotes, donde ambos atendían a su clientela con amabilidad y don de gentes. Era un mundo hermoso, donde aprendí, al lado de ellos, sobre la gran variedad de productos que se vendían. Recuerdo los gratos olores que impregnaban la tienda, como el de la canela -que venía en grandes pacas- o los dulces y chocolates, que eran especialidad de la tienda; o bien, el chile ancho y las especies, que en conjunto daban un olor y ambiente peculiar a la tienda de abarrotes. Así también, fue un lugar donde mis hermanos mayores y yo, también aprendimos a atender a los clientes que realizaban sus pedidos e igualmente, aprendimos a surtirlos. Me encantaban los colores del papel de china y del papel crepé, los cuales ejercían en mí una especie de encantamiento cuando me tocaba contarlos y hacer paquetes por docena. A su lado, la vida fue para nosotros una especie de cuento o de novela, ya que mi papá fue un hombre polifacético, pues fue actor en la época de oro del teatro en Chiapas; fue también, compositor de bellas y románticas canciones, con las que ganó varios premios a nivel nacional y con su melodía “Mi poblado”, concursó en el Festival OTI de la canción, quedando entre los diez finalistas, empatando su canción con una de Juan Gabriel y ganando “Mi poblado”, el primer lugar en arreglo. Fue, además, escritor de novelas, cuentos y poesía, con los cuales también obtuvo varios premios a nivel estatal y nacional y fue fundador de la Asociación de Autores y Compositores de Chiapas, que el 19 de noviembre estará celebrando su 27 aniversario. Pero lo más importante para nosotros, sus hijos, nietos y bisnietos, es que fue un ser excepcional, que nos brindó su amor, su tiempo y su buen sentido del humor, porque le gustaba hacer bromas a todo mundo y así fue hasta el final de sus días, en que nos dijo adiós o un hasta luego, pero dejó una estela luminosa que siempre irradiará como aquel faro que, a orillas del mar, despide su poderosa luz y nos guía y conduce a buen puerto. Lo recordamos siempre como el gran personaje que fue y que tuvimos la dicha y la fortuna de tener a nuestro lado, ya sea como padre, abuelo, bisabuelo, tío, primo, o amigo. Gracias, muchas gracias, amado papá Carlos Alberto, por haber sido un ser extraordinario. Vivirás por siempre en nuestro corazón y en nuestros recuerdos. Gracias, muchas gracias a nuestro Padre Dios, por la fortuna de habernos dado a mis hermanos y a mí, un padre tan maravilloso como lo fue él. Que mi amada mamá Mari y mis queridos abuelos, Rosita y Daniel, así como sus hermanos, lo reciban en el reino de los cielos. Tenemos la esperanza de que más tarde o más temprano, allá nos reencontraremos.
17 de noviembre de 2025.

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