Escritor AEPCH: Doctora Elsa D. Solórzano

Un espacio dedicado a la Asociación de Escritores y Poetas Chiapanecos, A.C.

Edgar Colmenares Sol [email protected]

Originaria de Monterrey, N.L., radicada en Chiapas. Egresada de la facultad de Filosofía y Letras de la UANL. Doctora en Educación por la Universidad del Sur.

Ha publicado cuento, novela, ensayo y poesía en antologías en México, Perú, Chile, Argentina y Portugal. Mención Honorífica en 2011 con la novela En tierra ajena, (Casa del Libro UANL 2013. CONECULTA Chiapas 2018).

Cuentos premiados: La muñeca de trapo (SEP/INMUJERES 2012) y Números Romanos (Nido del Fénix 2018).

Conferencista en eventos literarios a nivel nacional e internacional. Participante en las Ferias Internacionales del Libro de Ciudad de México, Tuxtla Gutiérrez, Monterrey, Guadalajara, Querétaro, FENALEM y Bogotá, Colombia.

Pergamino Juan Rulfo 2020, otorgado por la AEPCH. Presidenta del Grupo Literario Décima Musa. Directora de Casa del poeta Rosario Castellanos. Integrante de la AEPCH, del Seminario de Cultura Mexicana Corresponsalía San Cristóbal, Asociación Armando Duvalier, Organización cultural Abriendo Caminos.

Es integrante del comité organizador de la Feria Nacional del libro de Escritoras Mexicanas y forma parte del Catálogo del Cuento Mexicano.

Poesía

TU REGAZO CHIAPAS

(Fragmentos del poema publicado en la antología Letras para Chiapas, de la AEPCH. 2017)

Fértil cual bendito vientre que regala luz y vida, así eres madre Chiapas, y cálida tu acogida. No nací de tus entrañas pero tuya me adoptaste, a mis sorprendidos ojos tus prodigios regalaste. Ese verde interminable de tu bosque y de tu selva, y tus cielos por la tarde colmados de nubes tersas. Tus trasparentes cascadas, tus lagos, ríos, esteros, eres un espejo de agua, que refleja los luceros. Me vestiste de colores con traje de chiapaneca me coronaste de flores y me hiciste una gran fiesta. Me embriagaron tus olores: chocolate en las mañanas, café con pan por las tardes y en las noches empanadas. Me sabes a mango y guaya, a pozol y a tamal de hoja, a atol agrio, a hierba santa, cochito y agua de mora. Aprendí a cruzar la reja en el día de mi santo, para así nacer de nuevo y cobijarme en tus brazos.  Chiapas, la bendita tierra que recorro con mis pasos, seguiré siendo tu hija, por el resto de mis años.

Compartir:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *