Ana Lilia Pérez Quezada
Un espacio dedicado a la Asociación de Escritores y Poetas Chiapanecos, A.C.
Jorge Éver González Domínguez [email protected]
La arquitectura vernácula de Mitontic
Mitontic significa: “nariz de piedra”, eso es por la forma de una gran roca que está en la montaña; proviene de la palabra de origen tsotsil Ni´tontik. Su santo patrono es San Miguel Arcángel y anteriormente se le conoció como San Miguel Mitontic; el 13 de febrero de 1933, por decreto promulgado por Victorico R. Grajales, se modificó y eliminó el ‘San Miguel’, quedando Mitontic.
Cada día, el paso de la modernidad a este bello municipio de Chiapas -como a muchos de la región Altos- está modificando su arquitectura vernácula y dando paso a las grandes construcciones de casas de una o dos plantas construidas de cemento y losa, puertas de metal, con estilos de otros lugares o de Estados Unidos, debido a la migración de los jóvenes y adultos para buscar mejores condiciones de vida.
La arquitectura vernácula es, como dice Walkino González: aquella que se constituye como la tradición regional más auténtica de cada región, como una respuesta a sus necesidades de hábitat. Lo que hace diferente a estas edificaciones de otras, es que las soluciones adoptadas son un ejemplo de adaptación al medio.
Esta arquitectura es realizada por la misma persona, apoyada por la comunidad y el conocimiento de sistemas constructivos heredados de sus antepasados: “Construcción ancestral, es construida por nativos del lugar, uso de materiales locales, el material no contamina (sustentables por sus materiales renovables), pervive desde finales de los siglos XV-XX, con sello propio y su propia aportación, arquitectura sencilla y práctica, testimonio de la cultura popular, con siglos de experimentación, adecuadas al clima (micro climas) y adaptabilidad”.
La arquitectura vernácula es un testimonio del pasado de nuestras formas de vida, usos y costumbres de este municipio. El valor que se le debe dar, es de conservar y explicar el porqué de estos tipos de construcciones, ya que está relacionada su construcción con el simbolismo individual, comunitario y cultural que varía en el tiempo.
Ahí se reunían las personas, familiares, vecinos o amigos y todos iban a cortar la madera, trazaban el espacio para la construcción de la vivienda, se realizaba una oración al iniciar y al finalizar la construcción, daban el tequio para que fuera más rápido, se le diera de comer a todos los participantes y no había pago en recurso económico.
En la actualidad podemos ver muy pocas construcciones de bahareque, que es una construcción tradicional que utiliza el encetado con varas (caña maíz, caña brava, mangle, bahareque, carrizo o similar), y se embarra a base de arcilla, paja o juncia, nos remontan a los orígenes a la antigua cultura maya.
Por todo lo anterior, se tendría que concientizar para ya no destruir las construcciones de este tipo de arquitectura, más bien tratar de preservarlas como testimonio histórico y así también, como patrimonio tangible de las culturas originarias tsotsiles (Mitontic).
De no hacerlo, en un futuro no muy lejano, solo por fotografías las nuevas generaciones podrán conocer este tipo de arquitectura vernácula como testimonio del pasado de nuestros pueblos, que nos cuenta la historia y cultura de cómo vivían nuestros ancestros en estas particulares construcciones.










