Ilsa Maldonado
Un espacio dedicado a la Asociación de Escritores y Poetas Chiapanecos, A.C.
Jorge Éver González Domínguez [email protected]
Dos grandes bilingües
Olía la familia Ratoneida aquel delicioso aroma, proveniente de una lujosa cocina; -¡Es “bacon” es “bacon”! Comentó Pimpollo el ratoncito, hijo único de la familia Ratoneida; quien desde muy pequeño llevaba cursos de inglés.
El papá Ratonzón dijo: -Yo iré y le traeré a mi hermosa familia un trozo de tocino.
Al tratar de encajar en el pequeño orificio, el papá quedó atorado debido al exceso de peso que tenía. Se sentía un poco abrumado por no encajar en tan pequeño agujero.
-Mejor yo voy, contestó la afligida madre Ratonila, pero como también estaba muy gorda, tampoco pudo pasar.
-Yo voy, dijo Pimpollo el ratoncito y sin chistar salió corriendo como bólido, encajando perfectamente en el pequeño agujero. Desquiciado por el sabroso aroma a tocino, el pequeño ratón decidió emprender el vuelo.
Al entrar a la elegante cocina, estaba parado Gatofalo, el gran gato Himalaya de la familia. Pimpollo nunca había visto un gato como ese. Se asustó tanto que salió corriendo despavorido, chocando con los trastes y cosas de la cocina. Dio un brinco tan fuerte que impactó hacía a la pared, del cual salió rodando directamente a las fauces del gato.
Al reaccionar, Pimpollo el ratoncito empezó a llorar.
-¡No me comas! Soy muy bueno con el inglés, quiero seguir aprendiendo.
De repente se escuchó una suave carcajada.
–Ja, ja, ja, yo no como ratones. Llevo una dieta estricta. ¿Pero qué haces aquí, joven ratoncillo?
-¿De veras no me vas a comer? Chilló el asustado ratón.
–Claro que no. Soy un hermoso gato, no como ratones. ¿A qué debo tu visita?
-Me trajo un delicioso aroma a “bacon”.
–¡Ah! Te refieres al tocino, maulló el gato.
-Sí, chilló Pimpollo.
–Puedes llevarte un trozo de tocino, pero a cambio me darás clases de inglés, ¿cómo ves?
-Me encanta la idea, comentó Pimpollo.
Y así sin más, Pimpollo y Gatofalo se hicieron mejores bilingües para siempre.
FIN










